Comunicar, seducir, convencer, expresar con claridad conceptos complejos, exponer de forma amena los pensamientos y las voluntades: aquello que los clásicos definían como oratoria. Desde el análisis del discurso, hasta las técnicas adecuadas para dominar el arte de hablar en público. Conocer qué decimos con el cuerpo de forma inconsciente, de qué forma nos traicionan los nervios, cómo nuestra forma de hablarnos a nosotros mismos afectará a la manera de comunicarnos con los otros. Conocerse a uno mismo y aprender a sacarlo el máximo potencial expresivo de nuestra voz y de nuestro cuerpo. Analizar con humor y desde el humor el juego de la palestra. Para todas aquellas personas que en algún momento deberán hablar en público. O sencillamente por el placer de aprender a expresarnos mejor.