El origen del
vino hemos de buscarlo en la uva de vinificación, cuyo mosto una vez fermentado da lugar al vino. Evidentemente ésta sería una definición demasiado simplista, por lo que vamos a profundizar algo más sobre este tema. Según la legislación de la CEE se puede denominar vino, a grandes rasgos, al mosto de uva total o parcialmente fermentado cuyo contenido en alcohol no sea inferior al 9% en volumen. Esta última definición, aunque es la legal, nos sigue pareciendo muy simple e intentaremos ampliarla y dotarla de mayor contenido.
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