En el siglo III a. C. la Península Ibérica es invadida por los romanos. Con respecto a la época anterior a este acontecimiento, parece seguro que existieron en tiempos remotos dos núcleos de pobladores: el cántabropirenaico al norte, del cual descienden los vascos, y el mediterráneo al sur, del cual descienden los íberos. A éstos se les debe el nombre de la Península.