A medida que se acerca el siglo XXI, los mercados se van haciendo más exigentes y los productos dan cada vez más y mejores servicios.
Se refuerza la corriente de diseño para todos, que implica contemplar los requisitos de todos los posibles usuarios desde las primeras fases de los diseños de productos, de manera que las personas mayores y las personas con discapacidad se convierten en una parte importante de los posibles clientes.
Así, los teléfonos con teclas cada vez más grandes, los mandos a distancia con botones grandes y simplificados, los ascensores parlantes, etc.
se están convirtiendo en productos cuyo consumo se ha disparado en los últimos años.
Fuente: http://www.ilustrados.com/