Presenciamos un debate que realmente no es tal.
En muchos foros de discusión parecería ser que la suerte ya estaba echada desde mucho antes.
Están aquellos que, ante el tema de las empresas del estado, sostendrán a ultranza que deben permanecer en el estado.
También existen otros que aprovechan cada oportunidad para ponerlas en manos de agentes privados.
Estas posturas dejan en evidencia posiciones irreconciliables tomadas a priori.
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