- El hecho de encontrar un problema que afecte negativamente a una organización causando en ésta demoras o deficiencias en la elaboración del producto o prestación del servicio, no garantiza que la situación vaya a mejorar, tampoco va a cambiar en mucho el saber la causa y las posibles consecuencias, es como saber que el peligro en las calles es latente y que una desafortunada situación se puede presentar en la esquina, es como saber de la convivencia del enemigo, sí, enemigo por que así debe verse, por que cualquier manifestación material o inmaterial que pueda afectar a la organización en general o en alguna de sus partes, debe recibir un trato de tal magnitud, de otra manera no surgirá efecto alguna medida al respecto, por la experiencia y la cotidianidad el ser humano no va a agredir a un amigo, y si dejamos que los problemas se conviertan en amigos o conocidos terminaremos acostumbrándonos a su presciencia, conviviendo con ellos y como siempre han estado allí, pues dejémoslos; mal hecho porque es inadmisible la manguala, alcahuetear la situación, debemos actuar con firmeza y agresividad en contra de los problemas, debemos "cortar el mal de raíz" y esto implica no solo mirar por encima, sino penetrar la situación, encontrando todas las causas y la causa principal, y darle una solución que evite que tal fenómeno se vuelva a presentar, y procurar mejorar todo el proceso por el bien de la organización, la clave esta en evitar los pañitos de agua tibia, aclaro que no es que sean malos o afecten, solo que no brindan la solución adecuada o es en muchos de los casos insuficiente a pesar de hacer un aporte positivo a la organización...