Se dice que, para un barco, una travesía del Atlántico equivale a varias temporadas de trabajo para grilletes, raíles, poleas, velas... Lo mismo ha de valer para el verano, época en que muchos veleros hacen más millas que durante todo el año. Si algo tiene que romper o desgastarse, será durante ese período de uso intenso. Por eso, al finalizarlo, ya en pleno receso otoñal, conviene repasar todos los puntos en los que el roce, el desgaste o la fricción pueden haber puesto en peligro la integridad de algunos elementos.
Fuente: http://www.cibernautica.com.ar/