Cuando Benjamín tenía 4 años, le encantaba jugar a Batman. Se ponía su capa negra y fingía que volaba por toda la casa. Pero un día, trató de "volar" desde un extremo de su cama hasta el otro. Ben tuvo mala puntería y terminó golpeando su cabeza contra una esquina cortante. ¡Ay! Corrió hacia su mamá, que miró el profundo corte sobre su ceja. "Batman," le dijo, "¡vamos a la sala de emergencias!". Cuando se necesita auxilio urgente, el mejor lugar