Si hay el enigma del ser, lo mismo hay el enigma del hombre y por cierto de
cada cosa. Y cómo no reconocer que ante todo está el enigma que haya
conciencia, que estemos concientes, en el sentido de percatarnos, de darnos
cuenta de todo aquello. Mas, no menos enigmática es que haya una segunda
manifestación de la conciencia, conocida como la conciencia moral, que nos
impulsa a seguir un camino, que nos orienta en alguna dirección.
Fuente: Comunidad Emagister