Reflexiones sobre la muerte en la posmodernidad. En el inicio de la vida hay siempre la evocación de una pérdida, de una separación y de una incompletud. La única certeza es que la muerte llega.
Esta es silenciosa, nos acompaña, y en su mutismo no se advierte; a ella se le nombra, se le llama, se le reclama; sin embargo, en cada testimonio, aparece un saber que no se evita: la muerte propia no habla, permanece (aparece) muda; presencia inquietante que parece estar ausente, sin respuesta. La muerte acompaña la vida.
La tesis de este trabajo: En esa incompletud y frente a ese silencio, frente a esa pregunta que la muerte no responde, es que una vida se puede inventar.