La importancia del conocimiento en la economía actual es un hecho más que evidente y para validar su presencia sólo basta mirar a nuestro alrededor y preguntarse por el contenido de conocimiento en cada uno de los productos y servicios puesto a nuestro alcance. La punta de lanza de lo que hoy llamamos
gestión del conocimiento radica en la identificación y estimulación del talento, en la capacidad de las personas para, actuando de manera individual o colectiva, crear productos y servicios innovadores que se adapten a las exigencias del entorno económico.
Hace algo más de una década que se viene debatiendo con cierta intensidad y en diferentes ambientes académico, empresarial, social, institucional sobre el impacto del conocimiento en el valor total de los productos y servicios. Hablamos de manera natural acerca del valor de los intangibles, del talento, de la gobernabilidad y de la ética empresarial pero hace cuarenta años nadie se planteaba estos aspectos, hoy muy comunes.
Que la situación económica, la configuración de las compañías y la relación del trabajador con la empresa tienen muy poco que ver con las situaciones de hace décadas es un hecho probado. Sin embargo, la naturaleza íntima del componente humano y sus motivaciones no han cambiado ni de lejos en la misma medida que lo ha hecho el entorno empresarial....