Qué es una señal y un ruido: definiciones formales. Proporción entre la intensidad de la señal y la intensidad del ruido. Proceso de
comunicación: dos grandes categorías de ruido. Se conoce como señal a todo estímulo que lleva una información significativa para construir un mensaje y como ruido a cualquier otro estímulo que acompaña a la señal dificultando la adecuada transmisión, almacenamiento y comprensión de la misma. Las señales que componen los mensajes tienden a reducir el desorden, la entropía, en tanto que el ruido tiende a incrementar el desorden y aumentar la entropía. Cuando queremos percibir una señal visual que nos interesa procedemos a una serie de operaciones: giramos la cabeza, e incluso el torso, en la dirección en que hemos alcanzado a vislumbrar la señal, hacia donde la hemos percibido "con el rabillo del ojo"; a continuación enfocamos la señal para percibirla con nitidez y desplazamos el globo ocular hasta situar la imagen sobre la fóvea. En ese momento alcanzamos el mayor nivel de precisión en la percepción visual de dicha señal. Si el cuerpo u objeto que emite, o refleja, el estímulo luminoso es muy pequeño, procederemos a desplazarnos hasta que dicho estímulo ocupe una parte importante del área de visión. Nos hemos concentrado en la señal y tratamos de reducir el ruido al mínimo nivel. Dejamos de mirar, para comenzar a ver. En el caso de un estímulo sonoro, el procedimiento es casi idéntico; giramos la cabeza hasta orientarla hacía la fuente del estímulo y, en forma automática, determinamos su localización estableciendo diferencias de fase, en el caso de los sonidos graves, y de intensidad en los agudos, pero a veces añadimos dos procedimientos más. El primero consiste en cerrar los ojos, con el fin de dejar activos los canales y redes neuronales que atienden a la audición, sin hacer actuar los de la visión y poder así concentrarnos en el estímulo que estamos investigando. El segundo, consiste en reforzar mecánicamente el
sonido que nos llega, formando una pantalla reflectora con la mano y colocándola alrededor del pabellón auditivo. Buscamos así reforzar el estímulo que nos interesa y reducir la llegada de otros estímulos que no nos interesan. Los circuitos neuronales pueden concentrarse en la señal y reducir la percepción del ruido, pero antes necesitan identificar aquellos rasgos de la primera que permiten, mediante la concentración adecuada, concentrarse en ellos para prestar menos atención a los del segundo. El tono de la
voz, además del timbre, son elementos básicos de esta selección. Dejamos de escuchar, para comenzar a oir...