La interacción de los sistemas tecnológicos, económicos y sociales, colocó al sistema educativo y a su estructura escolar en la imperiosa necesidad de cambiar.
En efecto, los sistemas ideológicos de las sociedades occidentales, su progreso y avance tecnológico, así como sus técnicas de aculturación, hicieron surgir en los individuos, en especial en los jóvenes, un nivel de expectativas sociales y una serie de necesidades psicológicas y relacionases jamás sentidas hasta ahora en la
historia de la evolución humana.