Retener clientes es un
arte. Implica distinguir sus necesidades, determinar cómo satisfacerlas, diseñar productos y servicios acordes a éstas, y desarrollar programas de seguimiento constantes, entre otras habilidades.
Sin embargo, no sólo esto se requiere para que una compañía se vuelva una experta en la disciplina. Además de aprender a servir a cada cliente individualmente, debe educarse en la doctrina de la identificación, aquella que le permitirá discernir entre los clientes que es conveniente mantener y los que, en realidad, es mejor pasen a formar parte de la cartera de clientes de la competencia....