Introducción
Nadie podría negar la alianza íntima que siempre ha existido entre los sistemas filosóficos y el simbólico. Lo prueban las alegorías que encontramos en los monumentos de todas las épocas, los escritos simbólicos de los padres de todas las naciones y los rituales de todas las sociedades místicas y secretas que ha organizado el hombre desde que comprendió su condición de ser social. El lenguaje simbólico encierra la concepción del mundo de quien lo emplea.
Quienes han estudiado las concepciones filosóficas martianas han coincidido en calificar de ecléctico su pensamiento, lo que equivale a decir que se nutrió de todo aquello que consideró positivo para conformar su propio aparato teórico conceptual. Aún cuando no llegó a formular un sistema filosófico quedó clara su seria preocupación por el hombre y por su destino.