En este punto, es necesario clasificar las empresas o instituciones competidoras. Para ello, se puede partir de su tamaño, o bien del grado de especialidad que posean, del nivel de calidad que brinden, de los precios que cobren, de las marcas que manejen o de los tipos de clientes a los que se dirijan.
¿Quiénes son los competidores?
La competencia también puede clasificarse según los tipos de bienes que las empresas ofrezcan a los compradores y usuarios:
Competidores directos: Ofrecen bienes similares a los que se están desarrollando.
Competidores indirectos: Los bienes que ofrecen son un tanto diferentes, pero satisfacen las mismas necesidades y deseos.
Ambos tipos de competidores deben estudiarse a fondo porque constituyen uno de los elementos con los que habrá que luchar cada día.......