Yoga. Postura del gato. Nuestro ejercicio de Yoga de hoy, que simula los movimientos de un gato con toda su flexibilidad, nos va a permitir trabajar en grandes beneficios para la salud de nuestra columna vertebral.
Conseguiremos reajustar la columna en su posición más correcta, liberando presión excesiva de los músculos, propiciando relajación, flexibilidad y soltura, entre otros beneficios. ¡Ánimo!
Hola,
Bienvenidos a una nueva sesión de yoga.
Hoy vamos a practicar la postura del gato.
1- Partimos de posición sentada Vajrasana
De pie en tadasana, arrodíllese con los dedos de los pies hacia
atrás, relaje hombros y brazos.
Siéntese sobre los talones y descanse las manos sobre las
rodillas.
(También se pueden conlocar los talones a los lados de las caderas,
el trasero descansa sobre el suelo)
2- Adelante el tronco hasta adoptar una postura arrodillada a
cuatro patas, con las manos separadas a la anchura de los hombros y
las rodillas a la anchura
de la cadera.
3- Espire, arquee la espalda y baje la cabeza, llevando la
barbilla al pecho. Hacer los movimientos despacio y
pausadamente.
4- Inspire mientras arque la espalda y levanta la cabeza
para mirar arriba.
Espire para volver a una espalda convexa y baje la cabeza.
Continuar el ciclo 30 segundos y descansar en Balasana.
NOTA: Con este capítulo hemos llegado al
final del curso.
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