Cuando un alumno finaliza sus estudios y se enfrenta a su primera experiencia laboral se debe esforzar por trabajar duro, intentar ser creativo, encontrar nuevas ideas, pero también tiene que lograr ser feliz en el trabajo para triunfar profesionalmente. Está comprobado que las empresas y los profesionales más exitosos son los más felices.

Consejos para tu primer empleo

Algunas de las mejores prácticas para aumentar la productividad en el trabajo están relacionadas con el bienestar en el ambiente de trabajo, están son algunas recomendaciones:

  1. Ser positivo: “De todas las virtudes que podemos aprender no hay otra más útil, más necesaria para la supervivencia, y con más probabilidades de mejorar la calidad de vida que la capacidad de transformar la adversidad en un desafío que puede proporcionarnos disfrute” como bellamente expresa Mihaly Csikszentmihalyi. Los individuos capaces de positivizar los acontecimientos tienen autoconfianza, enfocan su atención en el mundo –se sienten involucrados en cuanto sucede a su alrededor-, y saben descubrir nuevas soluciones. Es normal que al comenzar en el mundo laboral te sientas perdido. Pero saber descubrir nuevas soluciones es en cierto modo fruto de proceder con confianza en uno mismo, y de mantenerse abierto al entorno y saberse parte de él.
  2. Aprender: La oportunidad de estar dedicado al trabajo como consecuencia de un entorno de aprendizaje es un motivador intrínseco potente, ya que proviene del interior de la persona. Aunque el aprendizaje en el centro de trabajo beneficia a la empresa, también ofreceré compensaciones adicionales a los profesionales. Sobre todo, en el primer empleo. ifp_planeta_vertical
  3. Ser abierto: Establecer un vínculo emocional entre los miembros de una empresa es importante para mejorar tus capacidades, ya que gracias a ese vínculo las personas logran el impulso necesario para tener más confianza y afrontar el futuro a pesar de las posibles complicaciones. Muestra tus propias emociones: deja que vean y sientan lo que sientes cuando habla sobre la empresa, los clientes, sus éxitos y sus fracasos. Las personas responden mejor a aquéllos que muestran sus emociones porque eso les recuerda su propia humanidad.
  4. Participar: Trata de idear métodos que permitan que las ideas fluyan a través de las paredes de los departamentos. Con esas iniciativas se crea una saludable atmósfera de creatividad e innovación en todos los niveles de la empresa. Acabas de entrar el mundo laboral, no estás tan acostumbrado a los métodos tradicionales de trabajo, por lo que tus ideas puedes aportar aire fresco a la empresa.
  5. Buscar sentido a lo que haces: Busca sentido a tu empresa y a tu trabajo, no sólo en los informes de control, balance y cuenta de resultados, dato de mercado o previsiones, sino también en las personas, en las impredecibles acciones y reacciones humanas.
  6. Apasionarse: Alimenta tu pasión por el trabajo. No hay duda de que uno de los factores de motivación más potentes es el propio compromiso de las personas con lo que hacen. Evidentemente, un profesional que disfruta con su trabajo no sólo obtiene una satisfacción personal, sino que también refuerza su compromiso con la organización y sirve de estímulo para los que colaboran con él. Es mucho más fácil trabajar con alguien que siente pasión por la labor que desarrolla.

 

 

 

Fuente: Blog iFP
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