Consejos para afrontar una crisis empresarial

Ante una situación como la actual, es normal que muchas marcas experimenten una sensación de crisis empresarial. Y es que, más allá de tener buenos números en ventas, por ejemplo, gestionar un nuevo método de trabajo puede ser todo un reto que se transforme en crisis.

En la publicación de hoy se explica cómo gestionar una crisis empresarial y se exponen algunas claves para afrontar este nuevo paradigma actual.

Pero antes de dar estas pautas, es importante recordar que ESNECA ofrece la formación ideal para crear líderes y gestores profesionales. La oportunidad de estudiar un MBA está a un clic de distancia.

Cómo se manifiesta una crisis empresarial

Seguramente la mayoría de las personas cree que una crisis empresarial, se manifiesta cuando una marca que solía ser líder cae o desaparece del mercado. Aunque esta afirmación es cierta, bajar las persianas de un negocio puede ser una consecuencia directa de haber sufrido una crisis.

Pero una crisis abarca muchos más matices y existen diferentes tipos, con diferentes manifestaciones o consecuencias.

Qué es una crisis empresarial

Una crisis de marca o de empresa es cualquier situación o evento negativo que pone en riesgo la reputación, imagen o funcionamiento de una empresa. Puede ser, por ejemplo, perder el mejor cliente de una empresa o sufrir un episodio grave de mala praxis.

Según la Real Academia Española, una crisis empresarial puede referirse a varias situaciones, que engloban a su vez muchas otras circunstancias:

  • Un cambio profundo con consecuencias importantes.
  • Una situación difícil
  • Una reducción en la tasa de crecimiento de la producción de una empresa o economía.
  • Fase baja de la actividad en un ciclo económico.

Por tanto, una crisis empresarial puede manifestarse de muchas maneras. En forma de crisis económica, en forma de mala reputación empresarial o en muchas otras maneras.

Cómo afrontarla, 6 recomendaciones

A continuación, se exponen las fases que experimenta una crisis y las medidas que deben ser tomadas ante ella.

  1. Anticipación

Atención a cualquier señal que pueda indicar una situación compleja o desencadenante de una posible crisis.

Escuchar, examinar y evaluar constantemente es imprescindible para afrontar una crisis empresarial. ¿Cómo detectar las señales de crisis? Respondiendo, por ejemplo, a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son los riesgos de crisis que tiene la empresa?
  • ¿Se están supervisando estos riesgos de manera recurrente?
  • ¿Quién recibe la información actualizada y cómo la estudia?
  • ¿Cómo interpretar la información y dónde se identifica el mayor riesgo de sufrir una crisis?
  1. Prevención y acción

Nada más detectar los “síntomas” de una crisis a partir de los estudios recurrentes de los datos, el empresario debe poner en marcha todos los mecanismos posibles para tratar de prevenirla. Además, en este punto es imprescindible pensar en los pasos a seguir en caso de no poder frenar la crisis empresarial.

  1. Respuesta inmediata

Ante una crisis empresarial, además de controlarla y estar atento, lo más importante es tener una respuesta automática. Es decir, cuanto más rápido se actúe para frenarla, mejor.

  1. Comité de crisis

Muchos empresarios creen que ocultar una crisis a los empleados es buena idea. Lo cierto es que lo más recomendable es crear un comité de crisis en el que estén representados todos los empleados de la empresa. A partir de él, la comunicación deberá fluir para que cada departamento pueda reaccionar.

  1. Seguir un protocolo

Las empresas deben tener diferentes mecanismos y herramientas a las que recurrir cuando sufren una crisis. Se puede seguir una estrategia del silencio o, por lo contrario, de aceptación.

Los pasos para seguir deberán ir acorde con los valores de la empresa. En este punto entra en acción un departamento imprescindible para la gestión de crisis empresariales: el departamento de comunicación.

Comunicaciones corporativas deberá diseñar la mejor estrategia para comunicar tanto a nivel interno como a nivel externo la situación de la empresa.

  1. Contención y recuperación

En este punto, la estrategia de las empresas deberá estar enfocada a limitar al máximo las consecuencias de la crisis. El despliegue del plan de contención deberá ir acompañado de una buena estrategia comunicativa.

Lo más álgido de una crisis empresarial suele suceder a los 7-8 días tras su inicio. Es en este momento en el que se despliegan el plan de contención y, sobre todo, el plan de recuperación.

Este plan debe tener el foco en el aprendizaje. Ante todo, priorizar las personas y empleados. Ellos son la red principal que soporta la actividad de la empresa, por lo que cuidar de la plantilla e informarles de todo es una buena idea. Asimismo, los departamentos más afectados por la crisis, deberán estudiar e incorporar nuevas medidas para evitar una posible crisis similar.

Finalmente, cuando la crisis empresarial haya sucumbido o esté en fase de liquidación, es importante analizar cómo se ha ejecutado todo el proceso de gestión. Solo de este modo las empresas pueden aprender de sus “errores” y crisis y seguir ofreciendo el mejor servicio o producto a sus clientes.

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