Si te gusta el vino o eres todo un sibarita a la hora de escoger uno, puede que esto te interese. A continuación te vamos a hablar del sommelier, de sus orígenes y de los aspectos más importantes que debe reunir un auténtico experto en vinos.

Los orígenes del sommelier

El vino es uno de los brebajes más antiguos del mundo. Ya sea por su elaboración, por su aroma, por la gran variedad disponible… Ha sido motivo de interés a lo largo de la historia. Y de esta curiosidad surgió la figura del sommelier, que resulta ser la persona encargada del maridaje de esta bebida alcohólica.

Las primeras referencias de esta profesión las podemos encontrar en los libros de cocina del siglo XVII. El término proviene del francés, ya que “somme” era el carruaje donde se transportaban las cubas y todo el material relacionado con el vino durante los viajes de la corte. Por aquel entonces, existían dos tipos de sumilleres. Uno de ellos se encargaba de la bodega, de las existencias y de servir vino. El otro, se dedicaba a la distribución de toallas, mantelerías, cubiertos y cuchillos para el hogar.

A lo largo de los años, este trabajo se ha ido transformando hasta el punto de convertirse en una profesión consolidada, en lo que hoy día conocemos. De hecho, cada vez son más las personas que sienten gran interés por este campo de la enología.

Las claves para ser todo un profesional en maridar vinos 

Podemos encontrar al sumiller en grandes hoteles de lujo. Aquí, se encarga de elaborar cartas de vinos, gestionar el stock, llevar la bodega al día y realizar catas y maridajes para los clientes.

Si te sientes atraído por esta profesión, te ofrecemos cinco claves que te serán de gran ayuda:

  • Sentir pasión por el vino: ser todo un apasionado va más allá de su consumo. Se trata también de estar interesado por la enología y la viticultura.
  • Formación continua: asiste a catas, congresos… Sigue ampliando tus conocimientos para conocer las nuevas variedades que hay en el mercado.
  • Aconsejar en vez de dar lecciones: haz de un maridaje o cata una sesión agradable. Haz que el cliente se sienta especial.
  • Ser un buen comunicador: exprésate con claridad y muestra seguridad. Recuerda resolver las dudas que te planteen.
  • Seguir el protocolo: no te lo saltes.

Además del vino, el sumiller también se encarga de maridar cerveza, sidra, aguas envasadas, tés e incluso cafés. ¿Te atreves a descubrir esta profesión?

Fuente: Escuela de Turismo & Gastronomía de los Pirineos

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