El neuroliderazgo es un concepto que está de moda. Pero, ¿tiene rigor científico?, ¿sabemos en qué consiste?, ¿es todo puro marketing?. Cada vez escuchamos más lo importante que es para los directivos la inteligencia emocional. Según Cristina Arca, formadora y mentora en neuroliderazgo, “se trata de humanizar más las organizaciones porque somos seres emocionales y tomamos las decisiones desde nuestras emociones”. En este sentido, Arca añade que “es un factor variable de la ecuación, que impacta en el resultado y, por lo tanto, debemos tenerla presente”.

Pero, ¿en qué consiste exactamente el neuroliderazgo? Este término tiene como objetivo promover el desarrollo de las capacidades relacionadas con el liderazgo dando a conocer cómo funciona nuestro cerebro y cómo éste impacta en nuestras emociones, pensamientos, sensaciones y por ende, en nuestras conductas. También se habla de Liderazgo Consciente.

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El liderazgo incluye ser habilidoso en muchas áreas personales y de gestión, desde saber priorizar bien tu tiempo y tareas, tomar decisiones emocionalmente efectivas, comunicar adecuadamente cada tipo de interlocución con el equipo, conocer los puntos fuertes de su equipo y ponerlos a jugar en positivo, saber desarrollar a cada trabajador a su máximo exponente, etc.

Conocer cómo funciona nuestro cerebro y cada una de sus áreas, saber porqué no somos capaces de controlar determinadas respuestas ante un estímulo concreto,  conocer qué nos irrita y qué nos estimula, saber qué sustancias segregamos cuando nos enfadamos o cuando estamos alegres… todo esto es muy importante para entender esta nueva realidad a la que se enfrentan a diario los Directivos.

Algunos califican el neuroliderazgo como una moda, pero Cristina Arca no lo cree. Profesionalmente, afirma, “las organizaciones deben convivir con diferentes tipos de personas que pertenecen a distintas generaciones”.

Ya no sirve dar órdenes e instrucciones, los empleados quieren que se les trate con respeto y generosidad. “Siempre se ha dicho que un empleado contento suma a los resultados de la organización, mientras que un empleado descontento puede hacer mucho daño”.

Por este motivo, la formadora afirma que es importante ayudar a los directivos y trabajadores a conocer otras herramientas novedosas y muy eficaces que ayudan a la salud corporativa de los empleados y de la empresa. Así, herramientas como la formación experiencial, conocer perfiles de personas y estrategias para abordarlas, el coaching, el mindfulness, etc… son técnicas que deben ser sin duda conocidas por los gerentes y responsables de equipos.

Si revisamos el concepto de Inteligencia Emocional de Daniel Goleman, podemos observar que no solo habla de emociones, sino de un conjunto de destrezas personales y sociales que todo el mundo debería desarrollar con el fin de que nos ayude a conseguir nuestros objetivos.

En este sentido, la formadora ha mencionado algunos puntos relevantes para Directivos que Goleman incluye en su libro “Inteligencia Emocional” y donde habla de:

  • Saber conocer nuestras emociones en cada momento y saber gestionar la respuesta que damos al experimentarlas. También conocer las de nuestro equipo.
  • Saber comunicarnos de manera asertiva y empatizando con los demás.
  • Saber liderar con inspiración y motivar y comprender a nuestro equipo.
  • Saber manejar el conflicto que siempre tiene detrás emociones.

Según matiza Cristina Arca, “las emociones, si son agradables, nos permiten gestionar positivamente los cambios, y si son desagradables, actúan a modo de ancla que no nos deja avanzar, ya que nos generan resistencias”.

Por este motivo, los directivos deben prestar especial atención a la parte emocional, para permitir desarrollar las competencias de sus empleados y las suyas propias. Y así, conseguir más resultados con menos esfuerzo.

Características habituales del cerebro de un líder

El neuroliderazgo tiene como objetivo optimizar el funcionamiento del cerebro del líder y el de sus empleados. Por lo tanto, Arca destaca que deben ser “cerebros despiertos, conscientes, muy atentos a lo que sucede en su interior y en su entorno más próximo, para poder tomar acciones necesarias ágiles en su día a día”.

“Deben ser cerebros creativos y capaces de generar nuevas conexiones neurosinápticas ante situaciones recurrentes y también para estimular a sus empleados en el trabajo como si fuese una actividad de ocio y divertida.  A nuestro cerebro le gusta jugar. Debe ser un cerebro positivo, que siempre ve en el error y el fallo la capacidad de aprender y de mejorar, tanto propia como de sus empleados”, explica Arca.

¿Ventajas del neuroliderazgo?

La neurociencia nos ha brindado la posibilidad de conocer mejor nuestro cerebro y su funcionamiento. Nuestro cerebro es flexible y moldeable atendiendo a nuestra capacidad de modificar nuestros hábitos automáticos.

“Se trata de ser conscientes, de qué pensamos, qué sentimos, cómo reaccionamos, qué nos genera resistencias, qué nos motiva… y esto es fundamental para tener un estilo de liderazgo acorde a las necesidades y expectativas de nuestros empleados”, analiza Arca. Así, el ser conscientes nos permite darnos cuenta de qué hacemos bien y de qué no hacemos tan bien, por lo tanto, “nos da una capacidad de aprendizaje y de adaptabilidad muy elevada”.

También nos permite tener presentes el clima laboral. Las empresas son seres vivos que tienen emociones y éstas se alimentan de los estados emocionales de los individuos que lo conforman, por lo tanto, “un líder neuro-emocional sabrá detectar cuando tiene que realizar alguna intervención positiva”.

Este líder tendrá una gran capacidad de comprender y ponerse en el lugar de otros, siempre buscando el bienestar de las personas. Según Arca, “se convertirá en un líder afable e inspirador, que con su ejemplo promoverá actitudes de colaboración, de coordinación, de alineación de intereses y expectativas, contribuyendo a equipos emocionalmente estables y autónomos”.

El docente del Máster Oficial en Dirección y Gestión de Personas de la Escuela de Negocios y Dirección – ENyD, Sergio Edú Valsania, está de acuerdo con Cristina Arca en algunos aspectos. Es cierto que hay varios modelos de liderazgo científicos que, efectivamente, muestran que las emociones son importantes en la gestión eficaz de equipos:

  • Liderazgo Auténtico
  • Liderazgo Transformacional
  • Liderazgo Sirviente
  • Liderazgo Ético

No obstante, el docente de ENyD matiza que todos estos modelos tienen una teoría y un montón de investigaciones detrás que los sustentan. Por lo que, “poner delante del término Neuro (refiriéndose al neuroliderazgo) es una forma de marketing” que a él personalmente no le gusta nada”.

En este sentido, Valsania cuestiona, ¿también deberíamos hablar de neurotrabajo en equipo, neurocomunicación, neurogestión de conflictos? neurogestión del tiempo?, es decir, ¿pondríamos neuro a todos los procesos de gestión de equipos? 

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Por lo tanto, y como conclusión, si queremos primar el rigor científico, podemos basarnos en la publicación científica “más importante y rigurosa”, según Sergio Edú Valsania, del mundo sobre Liderazgo, The Leadership Quartely. El término neuroliderazgo no aparece como tal, no hay estudios que muestren las diferencias anatómicas y funcionales en los cerebros de personas que ocupan puestos de liderazgo y otras no, por lo que, según Valsania, y como conclusión, “no podemos hablar de este concepto en términos científicos”.

Fuente: Escuela de Negocios y Dirección

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