Con un simple vistazo a la sociedad actual se puede comprender cómo el mundo del tatuaje ha ido ganando importancia y relevancia día tras día. Por ello, no es sorprendente que aprender a tatuar sea una de las profesiones más solicitadas y con más gancho entre los amantes de este sector.

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Las explicaciones son diversas, tanto como la sociedad que apuesta por ellos. Bien puede explicarse como una forma de expresión artística, o bien como un complemento estético –permanente, ciertamente– en boga.

Pero controlar la técnica del tatuaje no es tarea fácil y genera grandes dosis de acicate, cuidada y compleja formación y muchísimo tiempo de prácticas. ¿Verdad que nadie pondría en manos de un panadero la instlación eléctrica de su casa? Pues de la misma manera que nadie confiaría un tatuaje a una persona principiante en la materia (ni a un intruso en el gremio). Si realmente te interesa este tema, a continuación te explicamos mediante un post cómo formarte y qué debes tener en cuenta.

Condiciones para aprender a tatuar

El acicate

El acicate mueve montañas, es cierto, pero a veces el mismo se convierte en uno de ellos. El consejo siempre debe ser hacer lo que más guste en la vida, porque el camino no es fácil y las ganas de dejarlo van a aparecer en algún momento u otro. Si la meta está clara y hay un camino marcado para acceder a él, nada ni nadie debe estorbar. La constancia es la clave y todo lo bueno acaba llegando.

Hay que distanciarse de malas influencias, es decir de personas que duden de un objetivo o de los bien llamados vampiros emocionales, que buscan desmotivar mediante el arrebato del otro. Para aprender a tatuar y convertirse en tatuador se deben obviar los argumentos poco infundados los cuales solo buscan el abandonamiento de la meta en cuestión: “eso no da dinero”, “para morirse de hambre”, “haber estudiado empresariales” y la archiconocida “¿y eso para qué?”.

Se debe continuar porque se puede.

El aprendizaje

Aquí la norma básica es saber dibujar bien. Bueno, muy bien. Y es que una buena base de dibujo lo es todo.

Por mucho buscar, de momento no se ha creado una carrera universitaria o un FP propios para aprender a tatuar. Sin embargo sí que hay algunas escuelas oficiales de maestros tatuadores (como en Madrid). Pero que no cunda el miedo, pues la formación más propia para tales requisitos sería Bellas Artes. Bien es verdad que tampoco es imprescindible llevar un título debajo del brazo, pues existen muchísimos profesionales que, mediante ellos mismos, han aprendido el oficio.

Hay que pensar, además, que si a una buena base de dibujo le sumas una creatividad excelente para crear diseños propios y no solo tirar de plantillas, el éxito está contemplado.

Lo que no admite debate es el componente higiénico-sanitario. De hecho, es básico. Bajo ninguna consideración se puede ejercer de forma ilegal ni abrir un local sin antes haber hecho un curso propio de la materia de unas 35-40 horas, dependiendo de la comunidad autónoma. Dicha persona debe contar con permiso tanto nacional como europeo. Solo con el mismo se pueden regular prácticas del tatuaje, la micropigmentación y los piercings, restaurando cada cinco años si no se quieren tener problemas con la revisión.

La experiencia

Si la base de la formación era dibujar bien, la base de la experiencia es practicar muchas horas. A diferencia de otros oficios, aquí se trabaja con un material vivo, que cambia, que se altera y que puede condicionar, en gran manera, el trabajo. Cada piel es distinta, como lo es cada persona que le pone las manos. Por eso es necesario practicar tanto y estar actualizado por lo que hace a innovaciones, métodos y técnicas.

Tal vez la mejor alternativa para aprender a tatuar sea convertirse en discípulo de un maestro tatuador, o entrar a formar parte de alguna asociación de tatuadores. Todas las experiencias vividas y toda la riqueza que uno se lleva consigo mismo son maravillosas y dan por válido el tiempo dedicado.

Cuando ya se pueda usar la aguja pero aún no a las pieles humanas, hay distintas opciones que podrían hacer las veces de ellas: pieles de frutas o verduras, pieles sintéticas, pieles de cerdo o soportes de caucho.

Y esto ya es como el mercado, hay preferencias para todo tipo de personas, pero seguramente la última opción sea la más aconsejable a causa de sus peculiaridades debido a la experimentación constante de tensión-profundidad-velocidad de la aguja.

Pero si se quiere experimentar la sensación única e inigualable de tatuar en la piel humana, siempre se recomienda el hecho de buscar un amigo para que haga de conejillo de indias. Hay que empezar progresivamente para, posteriormente, ir mejorando la técnica y por qué no, tatuarse a uno mismo. Seguro que un pequeño tatuaje en un tobillo o antebrazo aumenta la autoestima de uno mismo y le sube la motivación.

¿Y qué tatuar?

Con el paso del tiempo se acaba dominando cualquier estilo. Los tatuajes más reclamados son:

Old school

Son los tradicionales, los que se remontan a la Segunda Guerra Mundial, denominados también estilo estadounidense. Suelen escoger colores primarios, sin mezclas, valorando la sencillez y evitando demasiadas sombras. Sus diseños más notorios van desde las golondrinas a las dagas, sin olvidar las pin-ups, entre otros.

New school

A diferencia del primero, se aventuran por poner mucho detalle, mucho color vibrante, exagerado, realismo a raudales, líneas negras gruesas y muy notorias, degradados y bloques de colores chillones.

Trash polka

De origen alemán, se parecen bastante a un collage, alternando figuras realistas con grandes manchas, con un gran mensaje de fondo: la disputa entre la tecnología y la humanidad mediante los rojos y los negros.

Black work

Sumamente característicos, tan solo usan la tinta negra y pueden cubrir extremidades y hasta el cuerpo completo dibujado únicamente con ese color.

Geométrico

Basado en la geometría. Tatuaje con el que hay que ir con mucha precaución, una sola línea mal hecha o un punto en el lugar incorrecto puede estropear todo el diseño. También cuenta con un gran simbolismo detrás de cada una de sus configuraciones.

Si se ha llegado hasta aquí, es que las ganas alrededor de este tema continúan. El mundo necesita mentes distintas y originales. Nadie dijo que sería fácil, pero si no se intenta el no ya está asegurado.

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