Salir a correr es cada vez más frecuente, ya sea de forma individual o en grupo. Esta práctica es popularmente es conocida como running, y su proceso implica la utilización de todo el cuerpo, lo que a veces puede ocasionar algunas imprudencias, tales como posibles lesiones por no realizar un calentamiento previo, o problemas cardíacos, de no tomarse una serie de medidas que a nivel amateur no suelen contemplarse.

Según las condiciones físicas y la edad, los niveles de esfuerzo y agotamiento pueden variar en el running. En cualquier caso, es necesario tener en cuenta ciertos cuidados para realizar esta práctica de forma adecuada y evitar graves complicaciones que afecten a la salud, por lo que es aconsejable consultar con profesionales médicos ante cualquier tipo de duda.

Los programas de master en medicina deportiva proporcionan las pautas necesarias para llevar a cabo una práctica responsable del running, además de contener una formación práctica sobre los cuidados médicos que se contemplan en cualquier otro tipo de deporte. Para las personas que deseen estimular la capacidad curativa innata del organismo y facilitar sus mecanismos de equilibrio de forma natural, es recomendable estudiar los conceptos impartidos en un master naturopatía, asimismo aplicables a la práctica deportiva.

Puesto que el running implica un intenso trabajo para el corazón, es conveniente seguir una serie de consejos; en una entrevista publicada en ElMundo.es, Carlos Macaya, presidente de la Fundación Española del Corazón, advierte de los bajos niveles de frecuencia cardíaca de losproyecto-innotutor-euroinnova1 que parten los/las deportistas, por lo que tienen un recorrido muy largo para desarrollar una gran cantidad de ejercicio y mover gran cantidad de sangre. Sin embargo, las personas que no están entrenadas, con poca cantidad de ejercicio que hagan superan su frecuencia cardíaca máxima; se quieren superar a sí mismas y se exponen a sufrir un problema cardíaco severo durante el ejercicio.

Macaya aclara que hay una regla nemotécnica indicadora de que no se debe superar la frecuencia cardiaca que dé como resultado la cifra de 220 menos el número de edad; así, una persona de 50 años debería tener un pulso máximo de 160 / 170 latidos por minuto. Por estas razones, profesionales médicos recomiendan someterse a un examen de salud, especialmente cardiológico, entre aquellas personas que tomen el running como práctica habitual, ya que el corazón es lo más trabajado en este deporte.

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