Durante todo el día, la cara está expuesta a factores que alteran su luminosidad e hidratación. El sol, el aire, la contaminación, la comida, entre otros, hacen que la piel acumule grasas, suciedad y otros residuos del ambiente, además del maquillaje.

Con estos factores, la cara se convierte en un lugar muy oportuno para la proliferación de bacterias. Por eso, es importante realizar una limpieza diaria que ayude a contrarrestar las imperfecciones, arrugas y mantenerla tersa y limpia.

Para el tratamiento de esas imperfecciones, desbloquear los poros y evitar la aparición de gramos y espinillas o el temido envejecimiento prematuro de la piel, es fundamental realizar una limpieza antes de dormir. Desmaquillarse, escoger los productos correctos que se adecúen al tipo de piel y evitar los excesos, serán claves para mantener una piel saludable y joven.

A medida que pasa el tiempo la luminosidad y la uniformidad en el tono de la piel se va perdiendo. Las impurezas pueden ir obstruyendo los poros, impidiendo que la piel respire correctamente, haciendo que pierda vitalidad y envejezca más rápidamente.

Razones de la higiene facial

Descongestiona

El día a día trae una serie de partículas que se van acumulando en los poros de la cara, aunque se realice una limpieza facial diariamente. Por esto, es importante acudir a un especialista en cutis entre cada 4 a 6 meses, dependiendo del tipo de piel, pues una limpieza profesional ayudará a restaurar los niveles de higiene que las limpiezas en casa no pueden igualar y las herramientas que utilizan los profesionales ayudarán a descongestionar más efectivamente la cara.

Equilibra

La piel pasa por fases a lo largo del año, en las que se puede presentar más grasa, más seca o normal. Esto debido a múltiples factores, como el clima, la alimentación, cambios hormonales, el estrés… Para intentar lograr un equilibrio en el estado de la piel y evitar que sufra, se deben realizar rutinas que actúen contra los causantes de imperfecciones, manchas y arrugas.

La higiene facial completa equilibrará los niveles de grasa e hidratación, mejorando por completo el aspecto y salud de la piel, al eliminar todas aquellas sustancias que son dañinas para el cutis, como por ejemplo los restos de maquillaje.

Oxigena

Aunque siempre es importante consultar al dermatólogo para reconocer que tipo de piel se tiene y cómo poder tratarla de la mejor manera y con los mejores productos. Al menos una vez al mes, durante la limpieza facial, hay que aprovechar para descongestionar los poros de la piel y extraer aquellos puntos negros que evitan que pueda respirar. Es particularmente importante realizar este tipo de cuidado en pieles grasas o con tendencia acnéica, ya que son pieles que tienen una mayor producción de sebo, y por lo tanto son más proclives a tener los poros dilatados y obstruidos.

Limpieza facial 360º

La limpieza diaria del rostro es un proceso muy fácil de realizarse y puede llevarse a cabo en menos de 15 minutos con resultados casi instantáneos. Pero para esto, es necesario convertir las limpiezas en una rutina diaria. A continuación, los 3 pasos fundamentales en una limpieza facial:

Desmaquillar: sin duda es el primer paso para poder actuar sobre la piel. Para ello, es necesario elegir un producto adecuado a cada tipo de piel (seca, grasa, mixta…). Existen diferentes productos desmaquillantes como leches o aguas micelares que se aplican sobre discos de algodón y eliminan gran parte del maquillaje de forma suave. Se recomienda hacerlo con movimientos circulares para evitar maltratar la piel.

Es importante evitar el uso de las toallitas desmaquillantes, no eliminan el maquillaje ni la suciedad de la piel, solo de forma superficial. Son una buena opción para viajes o prisas, pero no es recomendable utilizarlas como método de limpieza facial diario.

Limpiar a profundidad: procurar descongestionar los poros al menos una vez al mes, es el primer paso en una limpieza profunda, seguido de una exfoliación para purificar la piel al máximo. El acné, las manchas o las arrugas, también se pueden reducir desde casa con la limpieza facial. Por la noche, al momento de realizar la rutina facial, se debe aprovechar la circunstancia para realizar un ‘peeling’ con la ayuda del ácido glicólico, una sustancia limpiadora derivada de productos naturales, como las frutas, que actúa en la capa superficial de la piel contra el envejecimiento. Este proceso de exfoliación reduce las arrugas, las líneas de expresión, las manchas y reduce la aparición del acné.

Hidratar: este último paso es muy importante para garantizar un buen resultado en la limpieza facial. Aplicarse una crema o mascarilla hidratante que sea óptima para el tipo de piel es ideal para reactivar el proceso de regeneración celular.

Elegir los productos adecuados, limpiar el rostro diariamente, hacer una limpieza facial profunda una vez al mes y ser constante con la rutina de belleza diaria es imprescindible para lucir un rostro radiante a largo plazo, sin embargo, esto no sustituye la consulta del dermatólogo, quien será la persona que determine qué tipo de productos son mejores en cada tipo de piel.

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