¡Con solo 4 pistas!
La idea de la fuente de la juventud, además de mito, es un anhelo que ha sido abrigado durante muchos siglos por la humanidad. Y, si bien es cierto que ese deseo está bastante lejos de convertirse en realidad, lo cierto es que la medicina antienvejecimiento ha logrado que las personas se acerquen, al menos un poco, a la realización de ese sueño.
Esta especialidad que se estudia en algunos países como una rama más de la medicina, se ha concentrado específicamente en todos aquellos descubrimientos de las ciencias médicas que representan cualidades regenerativas para los tejidos y, por lo tanto, son capaces de hacer que las personas recuperen su lozanía y vitalidad. Aparte del aumento de la esperanza de vida que la medicina le ha dado a la mayoría de la gente, la medicina antienvejecimiento ofrece el beneficio de una apariencia más joven, al mismo tiempo que ayuda al mantenimiento de un buen estado de salud.
El principio que propugna esta modalidad médica es la utilización de sustancias que se encuentran en un gran volumen en las personas de menor edad. Una de esas sustancias es la DHEA, que es una hormona que se produce en la zona de los riñones y que está involucrada en la producción de otras hormonas como la testosterona, los estrógenos y la progesterona. El indicativo con el que se argumenta que esta hormona se relaciona con la juventud, es que la DHEA va disminuyendo con la edad, de tal modo que si a los 25 años se tienen 30 milígramos de esta hormona, a los 50 baja a 15 mg. y a los 80 llega apenas a los 5 mg.
Otra hormona a la que se le atribuye el poder del rejuvenecimiento es la melatonina. También se encuentra en grandes cantidades en la pubertad y en la adolescencia, y se le atribuyen cualidades como poderoso antioxidante, como inductor del sueño, como un catalizador de energía e, incluso, como anti-cancerígeno.