Los quiromasajistas se preparan a través de cursos profesionales o masters en quiromasaje. Las diferencias entre ambos no radican solamente en las asignaturas o el número de horas, sino en...
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La técnica del quiromasaje implica que el quiromasajista tenga grandes dosis de sensibilidad, para percibir el estado de ánimo y el carácter de las personas, y para desarrollar su trabajo en sí. A esto hay que añadirle el aprendizaje mínimo de unas capacidades técnicas, básicamente sobre cómo regular el ritmo, la velocidad, el tiempo y la presión de las maniobras sobre el cuerpo. Uniendo esa sensibilidad y estas técnicas de masajes, el quiromasajista logra imponer en la otra persona un equilibrio sobre su sistema nervioso a la vez que influye positivamente sobre los tejidos y los órganos del cuerpo. Con su trabajo, el paciente mejora la salud en general.
En España, la formación en quiromasaje es de ámbito privado, aunque está autorizada por el Ministerio de Educación y legalizada por los organismos correspondientes de cada comunidad autónoma. Aunque no hay nada establecido, se recomienda que el curso de quiromasaje tenga una duración de al menos 140 horas y combine la teoría con la práctica.
En la parte teórica, el estudiante de quiromasaje aprende los contenidos básicos sobre anatomía, posición anatómica, osteología, artrología, ligamentos, miología, tipología de lesiones corporales, fisiología, dietética, así como los efectos, los beneficios y las contraindicaciones del quiromasaje. Asimismo, se les proporciona la información necesaria para la creación y puesta en marcha de un gabinete de quiromasaje.
Así, el quiromasajista está preparado profesionalmente para trabajar en: