¡Con solo 4 pistas!
La educación básica es la piedra angular sobre la que está construida nuestra sociedad, y las personas que desarrollen habilidades en ella están en capacidad de promover y potenciar el desarrollo de capacidades individuales motrices en los niños, de equilibrio personal, de relación social, así como estar en condiciones de transmitir los conocimientos básicos. Aun cuando varía de acuerdo con los diferentes países, aproximadamente cubre entre los cinco años de edad, y los doce.
La educación primaria se estructura en diversas áreas de conocimiento. Usualmente y a grandes rasgos puede hablarse de un área de educación física, una de lenguas extranjeras, una de lengua materna (español en nuestro caso), una de matemáticas, otra de educación plástica, una de conocimientos medioambientales, y una de música.
El educador en este proceso debe poseer pues unas destrezas específicas. A saber, debe tener los conocimientos concretos del área o las áreas que va a impartir (matemáticas, español, música, etc.), pero más allá de eso, debe tener una claridad pedagógica muy específica para saber cómo enseñar lo que él sabe. Es por eso que la educación primaria está cargada de un alto componente psicológico que demanda una formación y capacitación constante por parte de los maestros.
Los estudios primarios son primordiales para que los niños desarrollen todas sus habilidades y destrezas, y el papel del maestro en el proceso es primordial porque es el facilitador que, mediante la práctica y la lúdica, interesa al niño en los temas a tratar.