¡Con solo 4 pistas!
Las primeras Ludotecas registradas, según la historiografía, surgieron en 1984 en Estados Unidos, como proyectos para atender niños con problemas y como un servicio de préstamo de juegos, similar a una biblioteca, destinado a niños provenientes de familias de escasos recursos.
Los ludotecarios son personas preparadas para ofrecer, en estos espacios, diversos juegos y actividades de entretenimiento. Atienden y organizan los distintos materiales de recreo, supervisan y apoyan la creatividad entre los participantes, ofreciendo no sólo el servicio lúdico, sino también cultural, y educativo-instructivo. Por eso se consideran también educadores.
Las ludotecas destinadas a los niños y jóvenes son espacios generalmente cerrados, dotado de materiales variados y diseñado especialmente para la recreación, pero además sirven para que éstos fomenten la creatividad, desarrollen habilidades, se relacionen, aprendan a socializarse, a respetar, a compartir los juguetes de una manera distinta de como lo harían en casa. De ahí que una de las funciones más importantes que tiene, después de la lúdica, es la pedagógica.
Un aspecto valioso a tener en cuenta dentro de la ludoteca es el diseño y la organización del espacio en áreas temáticas; y clasificación de los juegos y juguetes según la edad recomendada de uso, la materia y los beneficios psicopedagógicos que aporta. Ha de ser un lugar atractivo. Además debe estar dotada de unas normas internas que permitan el respeto y la seguridad de todos.
Existen varios tipos de ludotecas, en dependencia del lugar y de los usuarios: las ludo-bibliotecas, lekotecas para niños con problemas, las ludotecas itinerantes o móviles, las ludotecas de barrio, las ludotecas en centros hospitalarios, las ludotecas de museos, entre otras bien originales.