¡Con solo 4 pistas!
Los grupos de trabajo pueden dividirse en tres grandes categorías de acuerdo con la naturaleza de su conformación. Existen los equipos centrados en las personas, en que lo esencial es quién los conforma: en dichos grupos la productividad y los resultados no son necesariamente los mejores porque las personas tienen una mayor preocupación por las relaciones interpersonales. Existen equipos basados en la tarea, en los que los procesos y las formas de acción son los elementos claves en el momento de su conformación. Y existen, finalmente, los equipos centrados en los resultados, que generalmente concentran su atención en la consecución de los objetivos presentando una alta productividad.
El éxito de los equipos depende en gran medida de tres factores, que deben ser promovidos por las personas involucradas en su conformación. Debe haber un alto nivel de interdependencia: que las personas sean conscientes de la importancia y relevancia de los demás para conseguir las metas. El equipo debe tener una identidad propia que lo defina y lo identifique. Y debe existir una interacción entre sus miembros, de modo que no haya personas excluidas.
La formación y capacitación sobre grupos permite desarrollar competencias para conformarlos y hacer parte activa y exitosa de ellos. Es necesario desarrollar criterios de conformación, poseer herramientas para incrementar su productividad, así como potenciar las competencias personales como el liderazgo, la cooperación y la solidaridad. El mundo contemporáneo ha demostrado que el éxito empresarial depende de la coordinación de los equipos antes que del trabajo individual e individualizado.