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La leche es una bebida nutritiva. Contiene calcio, y por eso es importante su consumo diario desde el nacimiento y a lo largo de la vida para formar y mantener la masa ósea. Este líquido destaca su aporte nutricional de calorías, carbohidratos, proteínas y grasas. A la vez contiene minerales como el sodio, potasio, calcio, hierro, cobre, fósforo magnesio y azufre en distintas proporciones. Su aporte vitamínico se considera realmente bajo.
Existen diversos tipos de leche, tales como la leche fluida o entera, las leches modificadas (descremadas y comerciales), la leche en polvo y la leche condensada. Todas estos lácteos poseen peculiaridades y características disímiles y por lo tanto son empleadas con diversos fines.
Uno de sus beneficios es su uso terapéutico con especial beneficio en patologías como la gastritis, ya que neutraliza la acidez que caracteriza a esta enfermedad. La leche puede consumirse sola, o mezclada. De ese modo pueden obtenerse productos como los licuados, batidos, helados, postres, flanes tortas. Por otro lado existen productos lácteos derivados de la leche. Los más conocidos son el queso y el yogurt, pero también están la mantequilla y la crema.
En algunas regiones, las lecherías son los establecimientos vinculados a la ganadería donde se obtiene y procesa la leche. En otras, es más común que se les asocie a los sitios en los que se vende la leche y sus derivados. El personal que trabaja en uno u otro, debe estar habituado al manejo del lácteo, así como conocer sus propiedades, beneficios y sus valores nutricionales.