Didact
¡Con solo 4 pistas!
La cata o degustación del vino puede ser de varios tipos. Existe la cata comparativa, a partir de la cual se obtienen resultados de las características del vino comparándosele con otros. La cata a ciegas es aquella en la que ocultamos la marca o cualquier otro dato de etiqueta del vino que consumimos. La cata vertical es aquella en la que se procede al consumo de una misma marca de vino pero de diferentes añadas. La cata varietal compara solo vinos de la misma variedad de uva.
Este análisis sensorial del vino se realiza siempre en tres fases. Una primera de análisis visual, en la que se tienen en cuenta el color, la transparencia, el brillo, la intensidad, los matices de pigmentación del vino así como la formación de burbujas. Una segunda fase tiene que ver con los aromas, y aquí se analizan los olores frutales, florales, herbáceos y especiados de esta bebida, valorándose al máximo su limpieza, complejidad e intensidad.
Por último la cata en su tercera fase de análisis detalla las sensaciones en la boca que produce el vino, sopesando la acidez, las impresiones dulces, el equilibrio, y la persistencia de los aromas entre otros aspectos.
La cata de vinos por tanto es entendida como un arte y ciencia. Lo primero porque implica la sensibilidad y sutileza en el análisis de los catadores o sumilleres a partir de las percepciones de sus sentidos; y lo segundo por al carácter objetivo y de rigor que se obtiene y traducen como datos del vino y sus componentes en dicha cata.