¡Con solo 4 pistas!
La de traductor es una profesión que implica estudios de nivel universitario no sólo de los idiomas con los que se trabaja, sino también de otras áreas del conocimiento que están relacionadas con la tarea de traducción como la lingüística, la hermenéutica, la literatura y otras.
Los documentos en los que se suelen aplicar los conocimientos y las habilidades del traductor jurado son, por ejemplo, los certificados académicos, los certificados de nacimiento y defunción, los certificados de matrimonio, contratos realizados entre empresas o particulares, permisos de trabajo, documentos que avalen la identidad de una persona, escrituras y poderes notariales. Estos servicios usualmente son requeridos para ser presentados ante instituciones como juzgados, comisarías y notarías, ya que su interpretación de un texto que está en otro idioma tiene validez legal. Por este motivo, los documentos traducidos deben llevar la firma del traductor jurado que los avala.
La interpretación también forma parte de las tareas de este profesional, y consiste en la transferencia lingüística de lo que una persona manifiesta oralmente en un idioma a otro, de este contenido se hace responsable el traductor.
En esta era de la globalización es común que las barreras se rompan y que sea constante la comunicación entre los diferentes países, ya sea por motivos de negocios, relaciones institucionales, entre otros, y más que nunca estamos en contacto con personas que hablan diferentes idiomas. En determinados casos (procesos administrativos y judiciales en los que es necesario el aporte de documentación extranjera, por ejemplo) se hace imprescindible que la traducción de lo que manifiesta la otra parte en otro idioma, ya sea por escrito u oralmente, esté avalada por un profesional responsable y competente en la materia.