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FP Pro – Tribuna de Opinión

En la actualidad, el número de estudiantes españoles que inician estudios universitarios sigue siendo superior al de estudiantes que optan por la formación profesional, pero en España la alta cualificación académica es un obstáculo que llevamos muchos años postergando. El 36% de los titulados terciarios están ocupados en puestos de trabajo por debajo del nivel de sus estudios, y tal y como muestra el último Observatorio de la Carrera del Servicio Estatal de Empleo Estatal (SEPE), la formación profesional (42,2%) es casi un 4% más empleable que la universitaria (38,5%). Un informe de Adecco nos ofrece una visión de las

empresas que lo refuerza aún más: creen que los ciclos formativos de grado superior se adaptan mejor a las competencias que necesitará su futura plantilla.

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Esta sobrecarga de cualificaciones y esta brecha de empleabilidad cada vez mayor pone de manifiesto la necesidad de un cambio, y puede que nos encontremos ante la opción que mejor responde a las expectativas de los estudiantes ya las necesidades de las empresas: la formación profesional. Sin embargo, para ello también tuvimos que superar el obstáculo de las percepciones negativas de FP. En el «Estudio de Percepción de los Padres sobre la Formación Profesional II«, el 77% de los padres creía que había un sesgo hacia la formación profesional, pero solo el 23% admitía tener un sesgo. Las razones incluyeron: evaluaciones y necesidades de mano de obra, pero el 6 % admitió haber dado consejos a sus hijos basándose en información errónea.

En este contexto, administraciones públicas, empresas y centros educativos trabajan para fortalecer la competitividad y la estructura productiva del país, transformando la formación profesional en un pilar importante para mejorar la calidad del capital humano. La necesidad de una nueva legislación era clara y no fue una sorpresa que fuera aprobada por unanimidad.

La Ley de Organización de la Formación Profesional y de Organización de la Integración, que entró en vigor en marzo de 2022 y se aprobará plenamente en el curso 2023-24, es un modelo para utilizar la formación profesional (FP) como catalizador del desarrollo económico y social. La transformación social del país. Pretende ser una puerta de acceso al empleo de calidad para los jóvenes, y un sistema flexible que responda a las necesidades y aspiraciones de las personas a lo largo de su vida ya las necesidades del sector productivo.

Los desafíos son abrumadores, pero somos optimistas sobre los centros educativos tanto públicos como privados. Después de 25 años en la formación profesional, como Chief Learning Officer de FP Pro, una institución líder en la formación de 10.000 estudiantes, entiendo el contexto y los desafíos, pero no me atrevo a evaluar el impacto de la nueva legislación.

La Ley de Organización de la Integración de las Organizaciones de Formación Profesional contempla aspectos muy interesantes. Por ejemplo, en mi experiencia, la flexibilidad es un elemento de regulación que la industria debería celebrar. En lugar de tener que asistir a un ciclo de formación completo es inevitable, es una ventaja para el estudiante poder hacer mini-formación y sesiones especializadas, algo que hemos practicado durante algún tiempo en FP Pro a través de la formación complementaria de habilidades duras y blandas.

Comparto también la dedicación a la modalidad virtual. En FP Pro llevamos un tiempo practicándolo y se ha demostrado que favorece la compatibilidad con la actividad profesional. La nueva legislación especifica que en esta modalidad las pruebas presenciales se administran por módulo en los establecimientos educativos, la inscripción siempre está abierta y el control lo ejercen las administraciones de los territorios donde se administrarán las pruebas. Creo que todas las instituciones académicas que se especializan en la formación profesional y buscan el rigor y la excelencia académica celebran estas cualidades.

Como ya ocurre en la enseñanza concertada, la nueva ley que moderniza la formación profesional en España exige la conexión de los centros privados con los públicos. Por ejemplo, FP Pro es un centro privado, pero nuestras credenciales son oficiales, reconocidas como competencias profesionales en la Unión Europea y válidas en todo el territorio nacional. Creo firmemente que estamos bajo el control de la administración pública a través de su red de centros.

Por otro lado, también veo áreas en las que esta nueva legislación podría mejorarse, o tiene déficits. Me preocupan principalmente las cuestiones relativas a la implementación de la formación profesional dual. No se prevé que el entorno empresarial pueda tratar con equidad a los estudiantes, aceptando su formación desde el rol de aprendiz hasta su profesionalización, dada la cantidad de municipios y la distribución de habitantes en estos. Solo hay 60 o 70 ubicaciones en España donde se puede encontrar este perfil de empresa. Creo que apoyar a las empresas es fundamental para el éxito de la formación profesional dual. También echo de menos el énfasis de la modalidad virtual en la especificidad al abordar la dualidad.

La legislación de FP tiene en cuenta las novedades en relación a las nuevas tecnologías en función de la situación. La incorporación de dos módulos de digitalización al sistema productivo tanto en el nivel básico como en el avanzado cuenta con todo mi apoyo. El desarrollo de ambos módulos parece haber sido un gran éxito. No se puede negar cómo estas lecciones afectan los programas académicos de los estudiantes y cómo mejoran su empleabilidad. En concreto, señalaría la importancia de las enseñanzas de nivel D (formación profesional básica, grado medio y superior) y las enseñanzas de nivel E (cursos de especialización), ya que son los niveles y los que marcan la pauta de las tecnologías emergentes. Actualmente, FP Pro aprueba plenamente estas enseñanzas por su carácter innovador y su capacidad de actualización permanente.

FP Pro y los profesionales implicados en este proyecto educativo, en definitiva, nos encontramos alienados por la nueva situación que debemos afrontar. Como miembro de la comunidad educativa, soy consciente de la necesidad urgente de una solución rápida y eficiente para abordar los requisitos de capacitación y desarrollo de talento de las empresas e industrias. En el entorno empresarial agitado y despiadado de hoy, esto es aún más crucial. Para mantenerse al día con las disrupciones y los desafíos que plantea el mercado global, es esencial brindar una respuesta efectiva y rápida a tales necesidades.

Para FP Pro, el estudiante y la empresa son las figuras centrales de nuestra actividad educativa. Todas estas actividades se enmarcan dentro de los estándares de excelencia y rigor que nos marcamos, así como dentro de los parámetros de la nueva legislación, con la que nos sentimos plenamente cómodos e identificados.

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