La mayoría de niños de 12 años se preparan para ir al instituto e iniciar la Educación Secundaria Obligatoria. Sin embargo, hay otros que hacen gala de un talento precoz y ya asisten a las clases de la universidad. Este es el caso de Carlos Santamaría Díaz, un niño mexicano que con solo 12 años ha empezado la carrera de Física médica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se trata de la universidad pública más grande del país. El nombre de Carlos ha entrado en los libros de historia de México: nunca antes un estudiante de 12 años había logrado tal reto.
Sea como sea, los hechos no sorprenden del todo. Y es que con casi 9 años el niño ya acabó módulos en dos diplomados. Uno de ellos era sobre química analítica y el otro de bioquímica y biología molecular para la industria farmacéutica. ¿Cómo afronta Carlos la etapa de la universidad? Pues con las mismas ganas que el resto de estudiantes de primer curso: “Sólo quiero estudiar; si me cierran las puertas, me meteré por las ventanas”, explica en una entrevista concedida a la revista de la universidad. ¿Y tú? ¿Conoces casos similares al de Carlos? ¡Comparte tu experiencia con nosotros!
¿Qué nos enseña la historia de Carlos Santamaría?
- Un caso excepcional pero no único. La historia de Carlos Santamaría recuerda, en cierta manera, a la de Laurent Simons. Laurent es un niño belga que empezó la universidad con ocho años, avalado por un talento extraordinario en el área de matemáticas. Aunque estos chicos demuestran que el éxito no tiene edad, también abren un serio debate en el ámbito educativo: ¿un menor de edad es suficientemente maduro para asistir a la universidad?
- La convivencia, un handicap pendiente de superar. La convivencia con otros niños ha sido un poco más difícil”, reconoce Carlos. Y es que una cosa son las habilidades académicas y otra bien distinta las habilidades sociales. Si bien es importante aprovechar el potencial escolar, no hay que olvidar el ocio ni la relación con otros jóvenes de edades cercanas.
- Las adaptaciones curriculares, una herramienta para potenciar el talento. Es importante que los docentes estén preparados para atender a un alumno que destaca por encima de la media. En este sentido, uno de los retos más habituales es que el alumno no se aburra en el aula ni pierda el tiempo.
Fuente: La Vanguardia


