El pasado 3 de diciembre se celebró el Día Internacional de personas con Discapacidad y, a pesar de que se han logrado avances en los últimos años, queda mucho camino por recorrer, sobretodo en el aspecto laboral. Sólo hace falta mirar los datos de empleabilidad y ver que la tasa de empleo está en un 23,4% frente al 61% general, y el paro supera en 10 puntos la media nacional (31%).
Ante todo, y a pesar de la discriminación social a la que se enfrentan, el victimismo que se crea alrededor de ellos les es muy desfavorable. Es obvio que tienen más dificultades, pero son personas totalmente capaces e iguales al resto, así que la situación debe normalizarse y no caer en un paternalismo que no les beneficia, sino todo lo contrario. La inclusión de personas con discapacidad significa entender la relación entre la manera en que las personas funcionan y cómo participan en la sociedad, así como garantizar que todas tengan las mismas oportunidades de participar en todos los aspectos de la vida al máximo de sus capacidades y deseos.
El caso de Laura
Laura Gonzàlez es una filóloga y periodista de 26 años que recientemente se ha incorporado a la plantilla de Emagister con un contrato igual al de sus compañeros, sin ventajas o inconvenientes por su condición de discapacitada.
Laura tiene parálisis cerebral, pero ello jamás le ha impedido desarrollar su trabajo como cualquier persona, y es este aspecto la que le ha hecho llegar al portal líder en servicios de formación. “Encontré el trabajo gracias a la beca FEM-U de la asociación esclerosis múltiple para estudiantes con discapacidad.”
A pesar de lo difícil de la situación, Laura compagina su labor como redactora en Emagister con su formación: “Me dieron la posibilidad de trabajar por la mañana y la libertad de poder seguir cursando un máster de literatura catalana por la tarde”
La joven filóloga analiza la situación actual explicando que «las personas con discapacidad tienen que demostrar con mucho más ahínco que están preparadas para trabajar. Hay prejuicios, como por ejemplo que rendimos menos o nos damos de baja más a menudo. Y eso, si se dan las condiciones de trabajo propicias, no tiene por qué suceder»
Para ella, la posibilidad de trabajar desde casa es una gran ventaja, y comenta que «el teletrabajo ahorra los desplazamientos y permite que trabajes desde casa si algún día no estás al 100%. En mi caso, trabajo 4 días desde casa y uno me desplazo a la oficina para estar en contacto directo con mis compañeros.»
Esta fórmula es “ideal y cómoda” para Laura, ya que “te permite poder trabajar y no estar aislada de los compañeros. Estamos en contacto permanente con videollamadas de skype”.
La discapacidad es una condición que afecta el nivel de vida de un individuo o de un grupo, pudiendo ser física, mental, sensorial e incluyendo también las enfermedades crónicas. Las personas con discapacidad, la «minoría más amplia del mundo», suelen tener menos oportunidades económicas, peor acceso a la educación y tasas de pobreza más altas. Eso se debe principalmente a la falta de servicios que les puedan facilitar la vida (como acceso a la información o al transporte) y porque tienen menos recursos para defender sus derechos. A estos obstáculos cotidianos se suman la discriminación social y la falta de legislación adecuada para proteger a los discapacitados.
Se podría decir que Laura ha tenido fortuna al encontrar un trabajo en el que le den facilidades para desempeñar su labor, pero muchas otras personas en esta situación no tienen esa suerte. ¿Qué papel tienen las empresas? ¿Hacia dónde debe dirigirse la legislación actual para facilitar la inclusión social y laboral de las personas discapacitadas? Deja tus comentarios e intentemos entre todos hacer una mejor sociedad.


