A causa de la problemática mundial para combatir la Covid-19, todos hemos sido obligados a aislarnos y a trabajar desde casa. Han pasado casi ya 7 meses desde la declaración del Estado de Emergencia y para muchos, el tener una rutina no ha sido algo fácil de instaurar.
Antes de esto, nunca habíamos sido obligados a permanecer tanto tiempo en casa y es normal que aún nos esté costando adaptarnos.
Muchas personas pueden caer en la tentación de quedarse en cama, ver televisión o una serie e incluso dormir más de la cuenta. Cuando no existe una rutina establecida para trabajar desde casa es bastante difícil ser productivo. La mente y el cuerpo requieren entrenamiento para que puedan asimilar como un espacio normalmente utilizado para descansar y desconectar de las obligaciones, ahora se fusiona con las responsabilidades, el desempeño laboral y el cumplimiento de metas profesionales.
Ser productivo, organizado y tener una ruta clara de trabajo aún desde casa es posible si le dedicas tiempo a construirla. Trabajar remotamente no es algo nuevo, de hecho, muchas empresas lo posicionan como un valor añadido o beneficio para sus empleados. Lo que sí es nuevo, es hacerlo por periodos de tantos días y en fases ininterrumpidas.
Para ayudarte a trabajar de una manera óptima, el artículo de hoy te dará algunas herramientas y recomendaciones muy prácticas para que puedas instaurar una rutina y tengas los instrumentos necesarios que faciliten el desarrollo de tus actividades.
Levántate con actitud de trabajo:
Aunque suene poco inspirador para algunos, levantarse con actitud de trabajo es una herramienta que ayudará a que tu día empiece de la mejor manera y no desaproveches ni un minuto. Es el primer paso para instaurar una rutina. Vas a tener que poner una alarma para despertarte y activarte, establecer un horario de ducha (si lo haces en la mañana) y un tiempo para hacer la cama. Esta última tarea es la más importante de las mencionadas, porque la mente asocia el inicio de un día una vez la cama está hecha. Es uno de los hábitos más mencionados por diversos estudios en temáticas de productividad.
Cámbiate de ropa:
Aunque muchos estudios recomiendan vestirse como si se fuera a salir de casa, la verdad es que una de las principales ventajas de trabajar en ella es la posibilidad de vestirte a tu antojo. Te empodera para manejar tu tiempo, además de generar una sensación de relajación y satisfacción al no sentirte obligado a cumplir con un estándar social. El objetivo es que te sientas cómodo contigo mismo.
Lo significativo es que te quites el pijama, de esta forma la mente hará un cambio automático y entenderá que has hecho la transición entre el momento de descansar y el de empezar a ser productivo.
Establece tu espacio de trabajo:
Uno de los errores más comunes es que, cuando no estás obligado a acudir a un puesto de trabajo, empieces tus labores desde la cama. Lo ideal, es buscar un espacio en tu casa en el cual la mente asocie con el pasar de los días como el lugar destinado al trabajo. En lo posible, haz que esté fuera de tu habitación, permitirá que recibas un tipo de luz diferente y más apropiada para el trabajo, mejorará tu postura y evitará el cansancio prematuro.
Es entendible que muchas personas tengan el escritorio dentro de la habitación. No importa que trabajes en este espacio, simplemente, evita a toda costa trabajar en la cama. Perjudicará tu postura, hará que entres más tarde en la rutina de productividad e incluso perjudicará la correcta ventilación del ordenador, haciendo que se sobrecaliente.
Toma una siesta que te recargue:
Existen beneficios comprobados científicamente de que tomar una siesta corta durante la tarde aumenta la productividad e incentiva la motivación laboral. La clave es no exceder los 30 minutos, después de este tiempo, el cuerpo entra en un estado de relajación más intenso y el recobrar la vitalidad y energía luego de una siesta larga será más difícil e incluso hará que te levantes con dolor de cabeza, mal humor o más cansado de lo que estabas antes.
Una siesta larga es un punto intermedio que no termina de ser el correcto para descansar a pleno ni el indicado para recargar energías y seguir trabajando. Si lo aprendes a gestionar correctamente y entrenas tu cuerpo y mente para tener auto disciplina al levantarte transcurridos esos 15 o 20 minutos, será una herramienta muy útil para recargar energía.
Haz una pausa:
Trabajar durante más de 3 horas seguidas es un reto para el cuerpo y la mente humana. Está comprobado que la concentración de las personas en la adultez puede alcanzar un periodo máximo entre los 45 minutos – 1 hora, en situaciones de alto entrenamiento, la concentración puede ser un poco mayor, pero la media de la población activa ronda este lapso.
Levántate, da una vuelta (aunque tengas poco espacio disponible), estírate, aprovecha el momento para ir al lavabo, toma un vaso de agua o café, esto ayudará a que cambies el chip de lo que estás haciendo y permitirá que te recargues y puedas entrar nuevamente en modo de concentración más fácilmente. La pausa más importante es la comida, permitirá que desconectes al 100% de la actividad y, si la haces correctamente, aumentará tu nivel de energía una vez regreses a trabajar.
Aliméntate saludablemente e hidrátate constantemente:
Alineado con la recomendación anterior y dentro de las pausas que realices, intenta tomar snacks saludables e hidrátate con mucha agua. Esto ayudará a que tu cuerpo y mente trabajen correctamente y consuman la energía necesaria para desempeñar las labores del día.
Pero cuidado, estar en casa supone un reto muy importante porque tienes acceso en cualquier momento a la nevera, la cual te permite sacar alimentos para saciar tus antojos en cualquier momento. Para evitar tener problemas de salud o que subas de peso durante este tiempo, es fundamental que estructures tu alimentación e intentes que sea tan balanceada y libre de excesos tanto como sea posible. El exceso de grasa y carbohidratos hará más difícil la digestión y causará que tengas sueño en las horas siguientes a su consumo, afectando tu jornada laboral.
Determina la hora de finalización de tu trabajo
Aunque no estés obligado a cumplir con una hora determinada de entrada y salida físicamente, es importante delimitar tu día laboral. Muchas veces al no tener la necesidad de desplazamiento, la línea entre seguir trabajando o finalizar las actividades del día se vuelve difusa, generando trabajo excesivo y agotamiento. Intenta separar el tiempo laboral del personal y aprende a respetar tus horarios.
Otras herramientas que te pueden ser útiles a la hora de trabajar desde casa son: organizar tus tareas en un drive, escuchar un poco de música que favorezca la concentración, siempre y cuando se adapte al tipo de trabajo que estés desarrollando. Ordena tu día en bloques y tacha las tareas que vas superando diariamente, esto te motivará y te preparará para tu próximo reto.
¿Te ha gustado esta nota? Puedes seguir leyendo el resto del contenido de nuestro blog dando click aquí.


