La limpieza facial es el primer paso para tener una piel joven, fresca y radiante a corto, medio y largo plazo. Por eso, es muy importante que aprendas a efectuarla correctamente. A continuación, te enseñamos cómo hacerla. ¿Quieres obtener un conocimiento experto en la materia? Especialízate con el Máster en Tratamientos Faciales en Medicina Estética para aprender las claves de una rutina de cara perfecta.
Limpieza facial paso a paso
¿Cómo se hace una higiene facial? Para limpiar el rostro es fundamental reservar un tiempo y elegir los productos y utensilios adecuados. Además, es imprescindible seguir los pasos en un orden determinado:
Desmaquillar el rostro
Este es el primer paso de la limpieza facial básica. Es importante utilizar un desmaquillante adecuado para a cada tipo de piel y uno específico para el contorno de los ojos. Asimismo, se emplea un cepillo o unos discos de algodón para limpiar la piel en profundidad sin dañarla. Hay que aplicar el producto, incluyendo el cuello, retirarlo y lavar la cara con agua fría.

En este caso se puede usar una leche desmaquillante o agua micelar, que son productos que limpian en profundidad, pero en menos tiempo; o un limpiador en gel, si tienes la piel mixta o grasa.
Exfolia el rostro
Exfoliar la piel de la cara también es importante en la rutina facial, pero esta acción no se requiere de forma diaria. En la piel grasa, se puede aplicar una vez a la semana un producto exfoliante. Mientras que, en la piel seca o sensible, este paso es prescindible o se puede optar por una exfoliación muy suave con vapor de agua, o un cepillo muy blando y sin ningún producto.
Aplica el tónico
Ahora es el momento de aplicar el tónico para refrescar la piel, eliminar alguna impureza que haya podido quedar, así como para calmar la dermis y para cerrar poros. Para ello, se aplica el producto en todo el rostro dando pequeños golpecitos. También se puede sustituir el tónico por un agua termal.
Mascarilla facial
En la limpieza facial, se puede aplicar la mascarilla una vez a la semana o cuando la piel necesita un tratamiento extra. Hay mascarillas para todo: equilibrar las pieles mixtas y grasas, aportar luminosidad, hidratar…
Aplica un sérum o un booster
Para reforzar el poder de una higiene facial y de la crema hidratante, hay que aplicar primero un sérum o un booster con ácido hialurónico, colágeno o vitamina C, por ejemplo. Se extiende por el rostro y se termina dando unos golpecitos con la yema de tus dedos.
Aplica el contorno de ojos y la crema hidratante
Para finalizar la limpieza facial, es clave aplicar el contorno de ojos y la crema hidratante en una cantidad generosa para que la piel se hidrate en profundidad. No podemos olvidarnos del cuello y el escote. Recuerda que las necesidades cutáneas pueden cambiar de un momento a otro, por lo que es importante adaptar el uso del producto en cada caso.
Ahora que ya sabes qué es y para qué sirve una limpieza facial, no lo dudes, dale la importancia que se merece en la rutina de belleza.


