La relación de Concha García con la pintura y el mundo de la imagen viene de lejos. Esta señora valenciana de 87 años trabajó durante mucho tiempo en una tienda de fotografía. Además, ya jubilada, aprovechaba los ratos libres para pintar al óleo en casa. Pero el año 2006 marcó un antes y un después en su trayectoria creativa: sus hijos decidieron comprarle un ordenador portátil. Fue entonces cuando Concha descubrió el programa Paint y todas las aplicaciones que ofrece. Y en ese momento tuvo la idea que hoy la hecho popular. ¿Por qué no pintar los mismos cuadros con el ordenador, punto por punto? Comenzó haciendo cosas básicas, como una casa o unas nubes, pero sus obras se han vuelto cada vez más complejas: “Hay dibujos que tardo dos semanas en hacer y otros que me quitan más de un mes. Intento ir al detalle. Borro, vuelvo a empezar, borro otra vez… Tengo un dibujo atascado que llevo un año con él”, explica García. 

La clave es ir poco a poco con el ratón y no perder nunca la paciencia, insiste. Los dibujos de Concha García empezaron a salir de su círculo íntimo gracias a Instagram. Su nieta la convenció para abrir una cuenta e ir más allá de Facebook. La sorpresa fue mayúscula cuando se dieron cuenta de que Concha empezaba a ganar seguidores rápidamente. Las cifras hablan solas: el 9 de marzo por la mañana tenía 361 seguidores; por la tarde llegaba a los 20.000. Hasta hoy, Concha ha publicado 16 ilustraciones, aunque asegura que ya tiene 10 más preparadas. De momento, se le ha girado faena atendiendo a los medios de comunicación y contestando a los comentarios de los followers. ¿Cuál será su próxima ocurrencia?

¿Qué nos enseña la historia de Concha García y su habilidad con Paint?

  1. La informática y la edad, compatibles. El tópico de que las personas mayores no se llevan con la informática queda desmentido con creces. Si bien es cierto que al principio Concha empezó con dibujos simples, ha ido perfeccionado la técnica hasta llegar al nivel de hoy. El tiempo y la paciencia le han resultado imprescindibles para tirar hacia delante.
  2. Instagram, una red social visual. La nieta de Concha lo vio claro desde el principio. El público de Facebook (donde su abuela ya tenía una cuenta) no acababa de encajar con el proyecto. Instagram es una red más dinámica y, sobre todo, más visual. Los hechos le han dado la razón: 18 publicaciones y 108.722 seguidores a día de hoy. Con cada propuesta, Concha no deja de ganar followers.
  3. La originalidad, clave en un mensaje viral. Aunque el azar interviene en la suerte de una publicación, lo más importante es que el contenido sea original: en este caso, por inusual y bien trabajado. Si conseguimos que nuestra propuesta tenga incidencia en los medios de comunicación, ya tendremos gran parte del trabajo hecho, En este sentido, también es de ayuda contar con el asesoramiento de terceras personas (por ejemplo, una nieta familiarizada con las redes sociales).

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Fuente: El País

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