Si estás medianamente familiarizado con la práctica del yoga, el Hatha Yoga debe sonarte familiar. Para quienes no lo es se trata de una metodología que sirve como punto de inicio y base de otros estilos más sencillos o avanzados, pues permite zambullirse en los principios y fundamentos sobre los cuales se basa esta práctica milenaria. ¿Te interesa el tema? Sigue leyendo porque hemos preparado un artículo para profundizar al respecto.
Un poco de contexto histórico
El término ‘yoga’ tiene una raíz sánscrita y se puede traducir como ‘unión’. A lo largo de los siglos se ha ido desarrollando con el único objetivo de permitir que, mediante el movimiento del cuerpo, podamos alcanzar un estado mental balanceado que nos permita gozar de buena salud física y emocional.
En India, de donde es originario, se cree que el yoga es la unión entre el cuerpo y el espíritu. De hecho, los primeros yoguis dedicaron su vida a estudiar y desarrollar una técnica que les permitiera trazar un puente entre el hombre como materia y su espíritu. A través del movimiento, de reposar el cuerpo en diferentes posturas, de cambios en su alimentación y del manejo de la respiración, terminaron de darle forma a lo que comúnmente se conoce como ‘Ciencia del Yog’.
En el siglo II a.C., un yogui llamado Patanjali dedicó su vida a recopilar estos estudios hechos por sus predecesores y los ordenó en lo que posteriormente denominó Yoga- Sutras. Años más tarde, Gorakshanata dividió los pasos de Patanjjali en dos grandes partes: el hatha yoga (que incluye el yamas, niyamas, asanas, pranayama) y el Raja Yoga (que incluye el pratyahara, dharana, dhyana y samadhi).
El Hatha Yoga específicamente tiene varias definiciones. Una de ellas es que se trata del yoga ‘solar y lunar’, pues el término Hatha está conformado por la unión de dos vocablos: ‘ha’ que significa sol y ‘tha’, que significa luna. Otro de sus significados es que es el yoga del poder, la fuerza y el esfuerzo, razón por la cual es asociada al esfuerzo físico.
El Hatha yoga está compuesto por cuatro niveles:
- Yamas o abstinencias.
- Niyamas u observancias.
- Asanas o posturas corporales
- Pranayama o dominio de la respiración.
¿Qué otros tipos de yoga existen?
Con el pasar del tiempo, el yoga ha ido evolucionando y dicha evolución ha dado paso a diferentes tipos. Actualmente podemos reconocer el Bhakti Yoga, Karma Yoga y el Mantra Yoga, por nombrar algunos.
¿Qué posturas contempla el Hatha yoga?
Las posturas corporales dentro del yoga son conocidas como ‘asanas’. Estas posturas van más allá del movimiento aeróbico que implican porque contemplan la anatomía del cuerpo y cada una trabaja uno o varios músculos específicos. Por la precisión con la que desplazamos nuestras extremidades, las asanas permiten además mejorar nuestro flujo respiratorio, los procesos digestivos e incluso el metabolismo.
Cada movimiento y cada transición debe hacerse con suavidad y lentitud, intentando controlar la respiración y siendo conscientes de la razón detrás de nuestra práctica. la implicación de nuestra mente dentro del ejercicio que hacemos sobre la colchoneta es fundamental para encontrar esa conexión entre el cuerpo y el espíritu.
Algunos de los beneficios del Hatha Yoga son:
- Mejora nuestro flujo respiratorio.
- Refuerza nuestras defensas.
- Aumenta la flexibilidad en extremidades inferiores y superiores.
- Trabaja la postura de la espalda.
- Nos ayuda a eliminar la tensión en el cuello y vértebras.
- Aumenta la energía.
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