Yo leo, tú lees, ellos leen

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En este momento vivimos en una sociedad cargada de estímulos: colores, sonidos, olores de todo tipo que hacen lo posible para captar nuestra cada vez más sobrestimulada atención, y en ocasiones, debido a esto, cada vez más dispersa. A pesar de todos los avances que se han producido debido a la introducción de todas estas fuentes de estímulos hay hábitos que no debemos perder, en el mejor de los casos, o que, en el peor, debemos crear como por ejemplo, la lectura. 

¿Leemos habitualmente en nuestro tiempo libre? ¿Objetivamente podríamos considerar la lectura uno de nuestros hábitos diarios o sólo una actividad esporádica? Y sobre todo, ¿leemos lo suficiente? Es importante valorar honestamente las respuestas de estas preguntas, más si cabe si somos padres o familiares, y por tanto, ejemplo de unos niños a los que intentamos inculcarles esta saludable costumbre.

El colegio no es suficiente para asentar estas rutinas, como muchas otras, y aunque sean introducidas en las escuelas, en definitiva debe ser en casa donde se infunda este amor por las letras.

Educación en la lectura

El debate sobre la lectura y los niños que hemos introducido no se trata de una guerra entre nuevas tecnologías y libros. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, el objetivo es diferente, ambos, tratan de educar y estimular a los más pequeños, pero de forma distinta, y en cualquiera de los casos, necesaria.

Pero pensemos, ¿quién imaginaría hoy en día a un joven de 15 años incapaz de utilizar una tablet, enviar whatsapps o descargar una aplicación móvil? Seguramente nadie. Pero en cambio, ¿quién se imaginaría a un  joven de la misma edad cometiendo faltas de ortografía? ¿Alguien? ¿Cuál podría ser el motivo de semejante fallo? Es claro, la lectura.

Más allá del gusto por los libros

En un entorno como el actual es lógico que para un menor, que todavía no conoce las ventajas de esta práctica, opte por dedicar su tiempo libre a otras actividades más estimulantes. Por ello, es de gran importancia que desde la infancia se cree un entorno idóneo para la lectura, aunque en un comienzo sea complicado.

Los libros no son sólo un instrumento dedicado al ocio, son, sobre todo, un espacio donde conocer y descubrir nuevas realidades, y, lo que lo diferencia de otros, la herramienta más eficaz para desarrollar la imaginación, mejorar la ortografía y aumentar y enriquecer el vocabulario de quien lo practica.

Por ello, es importante fomentar este hábito en los niños. Para ello, anima a los más pequeños a leer en familia, visita las librerías en su compañía, conoce sus gustos o trata de elegir libros que sean de su agrado. Lamentablemente no hay fórmulas mágicas para inculcar este amor por los libros, pero sí acciones puntuales que pueden ser de gran ayuda.

¡Feliz lectura!  

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