El sector inmobiliario ha sido uno de los más afectados por la crisis económica en España. Tras haber experimentado importantes caídas en los precios, años atrás, y una paralización bastante notoria de su actividad, esta industria remonta ofreciendo oportunidades para la inversión, que no pasan desapercibidas.

Segúninforma el grupo BNP Paribas Real Estate,la inversión inmobiliaria llegó a alcanzar los 10.400 millones de euros en 2016, en España, situando al sector en su segundo mejor año de inversión desde que existe registro, tras los 11.900 millones de euroslogrados en 2015. Estas cifras hacen alarde del repunte que, de momento, proporciona de nuevo estabilidad en el plano inversor dentro de este ámbito. Profesiones como las de experto en el mercado inmobiliario  o agente inmobiliario suponen, ahora, algunos de los perfiles más demandados para asesorar a aquellas personas interesadas en beneficiarse de las ventajas que ofrece la inversión inmobiliaria en la actualidad.

La formación en estas especialidades es, por tanto, una oportunidad para adquirir competencias que permitan aprovechar nuevos puestos de trabajo, ya sea mediante la contratación en empresas inmobiliarias o agencias encargadas de gestionar este tipo de servicios, o bien,ejerciendo la actividad de forma autónoma.Gracias al aprendizaje adquirido con los cursos de inmobiliaria, la cualificación obtenida capacita para dirigir, gestionar y rentabilizar una empresa inmobiliaria, aplicando las técnicas, habilidades y conocimientos teóricos convenientes en el sector urbanístico profesional.En este entorno de optimismo, otra de las figuras que toma relevancia es la del administrador de fincas.proyecto-innotutor-euroinnova1

Los principales inversores,en 2016, fueron los fondos de inversión, y los detonantes para que los inversores optaran por el sector inmobiliario fueron la abundante liquidez en el mercado de capitales, así como las bajas rentabilidades del bono alemán y el español. BNP Paribas Real Estate prevé que, en 2017, los inversores nacionales e internacionales continuarán invirtiendo, con la consecuente reducción de las rentabilidades, aunque de manera más suave.

El sector de la construcción, y más concretamente la inversión inmobiliaria, ha sido uno de los motores principales de la actividad económica en España, tradicionalmente. En esta nueva etapa para el mercado,se estima una mejora de la demanda por la estabilización de los precios, así como la reducción en el exceso de la oferta, debido a la escasa salida al mercado de viviendas de nueva construcción, y una vuelta de la edificación residencial, a causa de la expansión del crédito, con nuevos flujos de financiación.

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