Existen muchas formas de definir el trabajo fuera del espacio habitual de la organización o empresa para la cual se trabaja. Entre las más comunes están: teletrabajo, telenetworking o telework. En EEUU también se denomina: telecommuting y mobile worker. En cualquier caso, se puede definir como el desarrollo de una actividad laboral remunerada, en la cual se utiliza como herramienta de trabajo  las tecnologías de la información y comunicación (TIC), sin que exista una presencia permanente del trabajador en el lugar físico de trabajo. Para teletrabajar solo es necesario un ordenador personal y un modem o conexión wifi a Internet.

El teletrabajo surgió en la década de 1970 en Estados Unidos, en plena crisis del petróleo. El físico Jack Nilles comenzó a idear formas de optimización de recursos no renovables. Su idea fue, «llevar el trabajo al trabajador y no el trabajador al trabajo». La tecnología no ayudó demasiado en ese momento, pero los avances tecnológicos, la reducción de costos informáticos, la velocidad de las redes de comunicación y la difusión comercial de Internet pusieron a disposición de millones de personas los recursos necesarios para el teletrabajo.

Antes de continuar hay que dejar claro que el teletrabajo no es una profesión en si misma, tampoco es un «call center» y, por supuesto, no supone manufacturar en casa. Su avance requiere además de TIC, de la apropiación social de la modalidad, de apoyo de los medios de difusión, de instituciones civiles y de personas y gobiernos dispuestos a apoyarlos. Las principales modalidades de trabajadores que realizan sus tareas fuera de la oficina son:

  • Autónomos: utilizan su propio domicilio para realizar su labor, puede ser también su oficina o un local pequeño.
  • Móviles: no cuentan con un espacio especifico, y utilizan dispositivos móviles, por lo tanto las TIC son esenciales.
  • Suplementarios: trabajan algunos días en casa y el resto en la empresa.

Ventajas para el trabajador

  • Es más beneficioso para el medioambiente, ya que supone un ahorro energético, una reducción de la contaminación por el uso del automóvil y se evitan aglomeraciones.
  • Se puede ajustar el tiempo de trabajo a la vida diaria, ya que el horario suele ser muy flexible y siempre se pueden recuperar las horas de trabajo en otro momento si se precisa acudir a una cita personal. Además el ritmo de trabajo se lo marca uno mismo. Permite la conciliación de vida familiar y laboral.
  • Se reducen mucho los gastos ocasionados por el hecho de comer fuera de casa, el uso del móvil o el empleo de carburante.
  • Hace más fácil el hecho emprender un negocio, abre la posibilidad de trabajar en todo el mundo, disminuye el nivel de estrés y aporta una mayor satisfacción personal.
  • Inclusión laboral para colectivos con diferentes discapacidades.

Desventajas para el trabajador

  • Puede hacer más difícil separar la vida personal y familiar de la profesional.
  • Hace más difícil el contacto humano, ya que éste se limita a reuniones puntuales y muy esporádicas.
  • Ocasiona nuevos costes adicionales para el teletrabajador, como el aumento en la factura de la electricidad o la compra de software.
  • para las personas que necesitan el contacto diario con los compañeros de trabajo, salir de casa y cambiar de rutina esta forma de trabajo no es recomendable, ya que puede hacer que se sientan solos y se depriman.

Hoy en día en España, casi una de cada cuatro empresas dispone de un programa de teletrabajo según el Instituto Nacional de Estadística (INE), y destaca cómo trabajar en casa aumenta la productividad entre un cinco y un veinticinco por ciento respecto a los que trabajan 40 horas en la oficina.

Firmas como BBVA o IBM han puesto en marcha ambiciosos planes de teletrabajo, con un porcentaje significativo de sus plantillas que ha cambiado las instalaciones para trabajar en casa. Concretamente, el BBVA ha propuesto a 20.000 de sus empleados que realicen su trabajo desde el hogar. IBM es la empresa que más teletrabajadores tiene, con más de 1.000 empleados. También la Universidad de Burgos ha puesto en marcha esta iniciativa con profesionales que no requieren presencia permanente.

Son cifras que todavía están alejadas de la que registran algunos vecinos europeos, como el Reino Unido, o países asiáticos y americanos. Sin embargo, es clara la tendencia, cada vez mayor, de empresas españolas que apuestan por formulas diferentes en la relación empresa-trabajador.

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