El entorno familiar influye directamente en el rendimiento académico. Y, en algunos casos, puede contribuir a hacer avanzar el aprendizaje. De hecho, los alumnos de Primaria y Secundaria podrían adelantar hasta tres meses de curso con el apoyo de sus padres. Lo revela un estudio de la Fundació Bofill y el Instituto Catalán de Evaluaciones Públicas (Ivalua). El informe se titula Com t’ha anat avui l’escola? (¿Cómo te ha ido hoy la escuela?) e incide en las diferencias entre el seguimiento parental efectivo y la fiscalización. Por ejemplo, poner demasiado énfasis en los exámenes y las fechas de entrega suele ser poco fructífero. En cambio, realizar los deberes juntos o estimular la motivación genera mejores resultados. 

Así pues, las actitudes y comportamientos “sutiles” tienen un efecto mayor, según el estudio. Entre estos se destaca, además de la comunicación, la lectura compartida y los juegos educativos cuando los niños son pequeños. Por otra parte, en Secundaria, hay que favorecer la promoción de aspiraciones educativas y el debate de estrategias de aprendizaje. ¿Y tú? ¿Qué estrategias utilizas para implicarte en la vida académica de tus hijos? ¡Comparte tu experiencia con nosotros en un comentario!

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¿Qué nos enseña este estudio sobre familia y éxito escolar?

  1. No hay que delegar toda la responsabilidad en los docentes. Aunque los docentes son actores imprescindibles en el proceso de aprendizaje, la educación y la enseñanza no terminan en la escuela. Si no nos comprometemos con un seguimiento responsable del rendimiento de nuestros hijos, las probabilidades de fracaso escolar aumentarán exponencialmente. Si no sabes cómo puedes implicarte, pide asesoramiento al tutor y empieza a cambiar de actitud. ¡Reserva un rato cada día para hablar con tus hijos sobre qué han aprendido!
  2. Hay que apostar por el seguimiento, no por la fiscalización. Estar al día sobre las fechas de examen de nuestros hijos no es suficiente. Además, si incidimos solo en estos aspectos podemos generar sensaciones de agobio y frustración. Procura que el apoyo sea diario e intenta descubrir qué les interesa o qué les gustaría aprender.
  3. Hay que adaptar el apoyo a cada etapa educativa. Un alumno de Primaria no necesita el mismo seguimiento que uno de Secundaria. En resumen, no podemos infantilizar a nuestros hijos ni tampoco darles responsabilidades excesivas. Elige el acompañamiento que sea más adecuado para cada etapa. Y si vas un poco perdido, busca asesoramiento en el centro educativo. La cooperación entre docentes y familias es fundamental!

Fuente: La Vanguardia

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