El diseño gráfico y el marketing guardan una estrecha relación. Uno y otro se nutren porque funcionan para comunicar, transmitir sensaciones, mensajes, experiencias. Por eso es conveniente manejarse dentro de ellos y conocer cómo se puede mejorar este vínculo para alcanzar mejores resultados.

Uno de los campos en los que suelen coexistir son en la elaboración de packaging. Si además de toda la información que se ofrece en este artículo se desea profundizar aún más, se recomienda cursar el Máster en Diseño y Producción de Packaging.

¿Qué es el packaging?

El origen del término es inglés. Sin embargo, se puede traducir al castellano como “embalaje” o “empaque”. Lo más probable es que quienes hayan trabajado en marketing lo hayan escuchado frecuentemente, también aquellas personas que hayan estado vinculadas con el diseño gráfico o el diseño de producto.

Aunque para el público quizá no sea un término de común uso, sí lo es cuando se está conceptualizando un producto. Por tanto, es conveniente, si se tiene una relación profesional con este concepto, manejarlo a detalle porque es esencial.

Para ejemplificar el packaging bastará pensar en el plástico que cubre una botella de agua o un dulce, por referir dos casos a los que se tienen acceso de forma constante. Pero también agrupa a la caja en la que llegan unas zapatillas. Se manifiesta de diversos formatos.

¿Cuáles son las características del buen packaging?

El packaging es la clave de la estrategia de marketing porque de él dependen una serie de cosas que influyen de manera positiva en la experiencia del consumidor. Eso impacta directamente en la imagen de marca, en la relación que tienen las personas con el producto y la empresa.

Ya el packaging no solo consiste en el plástico o el cartón. Se puede considerar como packaging todo aquello que proteja al producto que se desarrolla. Por tanto, eso habilita una serie de opciones que hacen aún más diverso el concepto y sus formas de presentación.

Mientras más útil y atractivo sea el empaque más útil resulta a la experiencia de consumidor. ¿En qué favorece esto a la compañía? En mejores resultados.

A continuación, profundizamos sobre las características del buen packaging:

La intención de compra

El packaging debe ser pensado para llamar la atención, para incentivar la intención de compra. En muchas oportunidades, más allá del producto en sí, aquello que lleva a una persona a elegir uno por sobre otro es su forma de presentación. Así de importante es el empaquetado.

Engagement

Cuando un producto logra calar en la memoria de las personas se genera construcción de marca, un aspecto clave para la evolución de toda compañía porque engloba valores como la confianza y la fidelidad. Por tanto, se genera una conexión con el comprador, cuestión que facilita el acercamiento de otro tipo de productos.

Originalidad

Si se le pregunta a una persona cuántos productos imagina que hay un supermercado, por ejemplo, seguramente diga cientos, miles. ¿Por qué se trae a cuenta? Porque el reto de toda compañía es tratar de diferenciarse en ese contexto.

Por tanto, ser original, creativo, establecer estrategias particulares, diferentes, es clave en el momento de conceptualización del empaque de un producto. Como ya se sugirió, eso es lo que muchas veces hace que una persona prefiera ese producto por sobre todo.

Hay que recordar que mucho de lo que se haga desde otros departamentos para impulsar el producto tiene que ver con este aspecto.

Sostenibilidad

Cada vez es más común, necesario y positivo que las marcas se abran hacia los mercados verdes. ¿Qué quiere decir esto? Que las compañías apuestan por propuestas ecológicas, sustentables. Esto no solo es conveniente para atraer a distintos públicos sino que es importante por el impacto ambiental que tienen los contenidos de las marcas.

Funcionalidad y comodidad, esenciales

En la actualidad, las compras han mutado muchísimo. Las personas ya no solo apuestan por productos específicos sino también por aquellos que les resultan más atractivos al momento de llevarlos y que además puedan tener otra funcionalidad.

Sencillez

Aunque se trata de desarrollar estrategias creativas, empaques llamativos, también deben ser sencillos. Esa es la dimensión del reto, lograr una presentación que llame la atención sin necesidad de ser escandalosa o invasiva. En ese sentido, el principio siempre es el mismo: mientras mayor sencillez haya, mayores beneficios.

La adaptación

Los consumidores evolucionan. Por tanto, la marca tiene que estar atenta a este tipo de cambios. ¿Por qué? Porque debe procurar expresarlos en el empaque del producto. Si no, el público terminará desconectándose de la marca o prefiriendo otra que sí se adapta a su forma de ver el mundo.

Esto abarca desde reglas clásicas como que los productos masculinos suelen ser impulsados por el uso de líneas rectas en el diseño o el uso de otras herramientas, como el tipo de papel, las medidas ecológicas, para llamar la atención de esos públicos.

El empacado involucra distintas escalas de pensamiento que se ven reflejadas en el trabajo de los diseñadores gráficos y el departamento de marketing. De ahí la importancia de lograr conceptos únicos y particulares para cada producto.

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