Cuando hablamos de absentismo laboral, todo el mundo tiene claro que nos referimos a una práctica negativa: la de faltar excesivamente al trabajo alegando una baja o una enfermedad. Sin embargo, la palabra presentismo suele generar muchas más dudas. A modo de resumen, podríamos decir que se trata del fenómeno contrario. Es decir, asistir al trabajo pero para perder el tiempo de manera exagerada. O sea, lo que popularmente se conoce como «ir a calentar la silla». En los últimos años, la «pasividad de cuerpo presente» se ha convertido en uno de los principales problemas de las empresas españolas. Un informe de Adecco publicado en 2017 lo confirma con cifras: más de la mitad de las empresas del Estado (un 53%) sufren las consecuencias del presentismo laboral. Esto implica un aumento del 5,7% respecto al 2016.

Según el mismo informe, los trabajadores más propensos al presentismo son los que trabajan a jornada completa con contrato indefinido. Por otra parte, el hecho de ostentar un alto cargo también se identifica como factor de riesgo. Para terminar, el estudio señala que los presentistas más habituales son «los hombres y las mujeres de unos 35 años». En estas circunstancias, no es extraño que las empresas se propongan adoptar medidas para recuperar la productividad. ¿Eres empresario y has detectado un cambio en el rendimiento de tus empleados? ¿Asistes cada día al trabajo pero tienes que hacer esfuerzos para no perder el tiempo? En este post, te presentamos 5 tipos de presentismo que probablemente has practicado alguna vez. Y lo que es más importante: a la vez, te proponemos 5 soluciones para lograr un cambio de actitud: ¡tú puedes!

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5 prácticas que contribuyen al presentismo laboral

  1. Navegar por Internet. Son muchos los empleos de oficina que requieren conexión a Internet. Precisamente por eso, puede surgir la tentación de visitar páginas web no vinculadas al trabajo. Internet es una ventana al mundo que nos permite comprar, leer artículos o ver vídeos: las distracciones están aseguradas. En consecuencia, algunas empresas deciden restringir la navegación en determinados sites.
  2. Consultar las redes sociales. Las notificaciones de Facebook, Twitter e Instagram nos llegan por varios canales: el propio ordenador del trabajo o el teléfono móvil. Una buena solución para evitar las interacciones en horario laboral es establecer dos momentos del día para consultar el móvil. Por ejemplo, el momento previo al desayuno y el almuerzo.
  3. Gestionar el correo electrónico. Hacer limpieza en el mail es una tarea más rápida de lo que parece, pero puede convertirse en una excusa perfecta para perder el tiempo. Si tienes que resolver algún aspecto del correo, procura hacerlo cuando llegues y sigue después con los otros objetivos del día.
  4. Hablar excesivamente con los compañeros. El buen ambiente es un factor clave para rendir en el trabajo. Sin embargo, hay que ser capaces de detectar cuando nos excedemos con las charlas y las anécdotas. ¿Algún compañero contribuye especialmente a distraerte? Háblalo con él y buscad una solución conjunta.
  5. Ausentarse para fumar o tomar un café. Nadie discute que los breaks son necesarios para oxigenar el cerebro. Todo el mundo tiene derecho a una pausa para alimentarse. Eso sí, estas pequeñas interrupciones no pueden disfrazar otros objetivos: por ejemplo, dejar pasar los minutos hasta que llegue la hora de salir.

5 ideas para combatir el presentismo en el trabajo

  1. Estimular la flexibilidad horaria. Los horarios flexibles denotan confianza en el trabajador por parte de la empresa. Si el trabajador no se siente presionado, llegará al trabajo con mayor motivación y actitud positiva. Una buena opción es dar un margen de una hora para presentarse en la oficina. Por ejemplo, empezar de 9 a 10.
  2. Dialogar a menudo con los trabajadores. Es importante que los responsables de la empresa sepan qué preocupa a sus trabajadores y en qué creen que pueden mejorar. En este sentido, puede ser útil realizar un intercambio de impresiones semanal y llevar a cabo una evaluación mutua a final de año.
  3. Fomentar el teletrabajo. Todavía hay quien cree que el teletrabajo fomenta la pérdida de tiempo. Sin embargo, con una buena planificación, puede llegar a aumentar la productividad del trabajador. Si temes que el teletrabajo relaje en exceso a tus empleados, propón una fórmula mitxa: tres días de trabajo presencial y dos desde casa.
  4. Establecer objetivos para cada mes. Los objetivos mensuales (en forma de incentivos salariales) facilitan que el trabajador sepa qué se espera de él. Es un toque de atención amable para que rinda cada día y no se duerma en los laureles. Eso sí, la flexibilidad debe permitir que cada persona se organice como más le convenga.
  5. Realizar sesiones de coaching. ¿Y si el problema es la motivación? El coaching es una herramienta útil para superar este tipo de conflictos. Como siempre, lo más importante es no culpabilizar a una parte, sino buscar soluciones conjuntas activamente. De nada servirá una sesión con el mejor coach del país si la empresa y el empleado no se implican por igual.
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