Muchos docentes se plantean el reto de introducir las nuevas tecnologías en el aula. Sin embargo, no siempre resulta fácil encontrar la mejor manera de hacerlo. En este sentido, las webquest son una de las opciones más utilizadas en el mundo de la pedagogía. ¿Webquest? ¿Nunca habías oído este vocablo? Te explicamos en qué consiste: una webquest es una actividad estructurada y guiada por un profesor con el objetivo de utilizar Internet en clase. Por ejemplo, imagina que los alumnos necesitan buscar información sobre el sistema solar. Pues en este caso el docente seleccionaría previamente varios recursos vinculados al tema y los pondría en manos de los estudiantes. ¿El objetivo? Muy sencillo: que los educandos accedan a fuentes fiables y no pierdan el tiempo navegando sin obtener datos relevantes. 

De hecho, ya en 1995, el profesor de la Universidad Estatal de San Diego Bernie Dodge ideó una definición para esta propuesta de aprendizaje interactivo. En palabras de Dodge, una webquest es «una actividad basada en la indagación en la que parte o toda la información con la que interactúan los alumnos proviene de recursos en Internet”. Pero, ¿cómo llevarla a cabo en clase? En este post, te proponemos tres pasos para innovar y llegar a buen puerto. ¿Y tú? ¿Quieres saber más sobre educación y docencia? ¡Consulta los cursos disponibles en Emagister y ponte manos a la obra!

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3 pasos en la producción de una webquest: ¡toma nota!

  1. Introducción. Se trata de poner a los alumnos en contexto. Es decir, los estudiantes deben saber en todo momento en qué consiste la actividad, qué resultados tienen que obtener o qué se espera de ellos. Por este motivo, la planificación de la actividad debe ser realizada a conciencia, con unos objetivos claros y previamente establecidos. En esta fase, hay que decidir si el trabajo será individual, en grupo  o mixto.
  2. Proceso. El proceso hace referencia a la puesta en práctica de la actividad. Aunque la propuesta tenga como objetivo introducir las nuevas tecnologías en clase, no es necesario que los recursos impresos queden totalmente excluidas del aprendizaje. Es más, la combinación de ambas opciones estimulará la curiosidad de los alumnos.
  3. Conclusión. ¿Qué resultados se han obtenido durante el webquest? ¿Son los esperados? ¿Podemos hacer autocrítica? La conclusión es el momento en el que el docente debe aprovechar para analizar qué ha fallado y para introducir propuestas de mejora. En este sentido, el intercambio de impresiones entre profesores y alumnos resulta fundamental.

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Fuente: TIC Beat

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