Enfermería pediátrica

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¿Has estudiado el grado de Enfermería? ¿Te gustan los niños? Pues en ese caso, ya tienes dos de las premisas básicas para saber hacia dónde encauzar tu carrera laboral. Con toda seguridad, tu destino profesional está en dedicarte a la enfermería pediátrica, una interesante especialidad multidisciplinar consagrada a los 16 primeros años de vida de las personas.  Tanto si ésta es tu vocación desde hace años y lo tienes 100% claro, como si aún no has decidido hacia dónde guiar tus pasos y estás pensando qué camino tomar, en ambos casos es importante contar con toda la información necesaria acerca de la enfermería pediátrica.  Para echarte una mano, aquí tienes una serie de claves que te ayudarán a entender mejor todo lo referente a esta especialidad relacionada con el mundo sanitario.

¿A qué se dedica un enfermero pediátrico?

La enfermería pediátrica se dedica a la atención de los niños desde su nacimiento hasta los 16 años de edad pasando por las etapas de recién nacido, lactante, preescolar, escolar y adolescencia. En este caso, el espectro de la palabra atención es muy amplio, dado que el profesional de la enfermería pediátrica abarca un rango de tareas diversas que van desde el cuidado del niño sano, a un papel puramente terapéutico, pasando por la imprescindible faceta de apoyo familiar, sin olvidar el trabajo de prevención con un alto componente educativo.

Así pues, un enfermero pediátrico se encarga de contribuir al desarrollo correcto y normal del niño siguiendo de cerca sus cambios fisiológicos, psicomotores y psicosociales, así como atendiendo a los controles sanitarios e inmnunizaciones que se precisan en cada una de las distintas etapas. Su tarea pasa por la intervención para controlar y  facilitar el crecimiento, la alimentación, los hábitos de higiene, descanso y sueño, así como las habilidades de comunicación e interacción social. 

La figura del enfermero pediátrico cumple también un importante papel de prevención y educación. Su trabajo pasa también por convertirse en un apoyo imprescindible a las familias, por lo que trabajan mano a mano con los padres, valorando sus conocimientos para el cuidado del niño, dotándoles de herramientas y recursos para hacerlo correctamente. También deben estar atentos en todo momento para detectar deficiencias y obstáculos que puedan desembocar en posibles situaciones de carencias, accidentes o trastornos, así como trabajar después en minimizar las secuelas y el impacto que puedan causar en el niño. Estas tareas de educación y prevención se llevan también a cabo en los centros educativos a través de charlas y talleres con  con profesores y alumnos.

Por supuesto, el enfermero pediátrico desarrolla gran parte de su trabajo en el momento en que el niño tiene problemas médicos y requiere de su intervención terapéutica para participar junto al médico en las labores de curación y rehabilitación. Cuando un niño necesita de asistencia sanitaria, por ejemplo en el caso de una hospitalización, el enfermero velará por su seguridad y aplicará los cuidados necesarios bajo la guía del médico. Pero por otro lado, ayudará tanto al propio niño como a los padres a sobrellevar esta dura experiencia trabajando en disminuir los miedos, aumentando la seguridad, estableciendo una relación de confianza, recordando la importancia del juego y atendiendo a las necesidades afectivas y emocionales de todos.

¿Qué se necesita para ser enfermero pediátrico?

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, está claro que para desarrollar una labor de enfermería pediátrica hace falta una amplia preparación tanto académica como práctica. Por supuesto, el primer paso es pasar por la universidad para obtener el grado en Enfermería.

Una vez superado, si quieres tener la especialidad oficial de enfermería pediátrica, tienes que pasar el EIR para ser Enfermera Interna Residente y superar dos años de formación práctica y remunerada en alguno de los centros públicos y privados que ofrecen este tipo de plazas. Si estás decidido a presentarte al examen de EIR, en este enlace puedes informarte de los plazos y fechas para la actual convocatoria de 2016- 1017. Date prisa porque empieza ya mismo en septiembre. Sé consciente de que te enfrentas a un proceso largo y complicado en el que te vendrá muy bien tanto hacer un curso preparatorio para el EIR como leer consejos y experiencias de otras personas que han pasado por esa misma experiencia.

Además, también puedes apostar por la formación continuada realizando máster, cursos y talleres específicos de esta especialidad que ahonden en las distintas ramas de la enfermería pediátrica, ya que recuerda que con esta especialidad podrás desarrollar tu trabajo en centro de atención primaria, en urgencias pediátricas, unidades de cuidados intensivos, unidades de neonatología… Sin olvidar también la posibilidad de trabajar en guarderías, colegios, instalaciones deportivas… Por supuesto, siempre es buena idea estar al día de la actualidad del sector, organizaciones como la Asociación Española de Enfermería de la Infancia son una fuente genial de información y apoyo.

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