Trabajar desde casa tiene muchas ventajas. Por ejemplo, permite ahorrar en desplazamientos o establecer un horario más flexible. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, porque cuando no establecemos una rutina desde principio corremos el riesgo de mezclar la vida laboral con la vida familiar. Por otra parte, conviene marcar pautas para no descuidar los aspectos fundamentales de nuestra salud. Y es que dos elementos que se suelen ver afectados por el teletrabajo son la alimentación y el ejercicio físico. En el primer caso, porque no salir del hogar para ganarse la vida solo nos obliga a realizar distancias cortas; en el segundo, porque escribir demasiado cerca de la nevera o dejar la comida para más tarde son tentaciones habituales.

De hecho, muchos teletrabajadores tienen la sensación de que si interrumpen sus tareas para cocinar están faltando a sus obligaciones.  En otras palabras, no estar en la oficina presencialmente implica una presión añadida: la de demostrar que rendimos aunque no tengamos a nuestros jefes al lado. Sea como sea, conviene tratar estos aspectos con nuestros superiores y seguir siempre una dieta equilibrada. Ya lo sabes: si no comes de manera adecuada, tu cuerpo no tendrá energía y eso te acabará pasando factura en la empresa. Así pues, intenta establecer la misma rutina que si trabajaras fuera de casa y tómate tu tiempo para cocinar y disfrutar de una buena digestión. ¿Y tú? ¿Qué trucos utilizas para cuidar tu dieta trabajando desde casa? ¡Comparte tu experiencia con nosotros en un comentario!

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5 tips para que el teletrabajo no dificulte una buena alimentación

  1. Establece el menú de toda la semana. Nada de poner excusas o de asegurar que ya comerás «cualquier cosa» cuando termines. La mejor manera de evitar que la situación se descontrole es que el domingo decidas qué vas a comer durante toda la semana. Planifica cada comida y, si tienes dudas, pide ayuda a un profesional de la nutrición y la dietética.
  2. Compra todo lo que necesites antes de empezar. Si quieres atender las tareas del día sin interrupciones, compra los alimentos que necesites a primera hora del día o al finalizar la jornada laboral. Interrumpir el trabajo para ir al supermercado o para poner una lavadora hará que te sientas más disperso y que te cueste más concentrarte. De todas formas, una vez realizada la compra, reserva unos minutos para hacer ejercicio.
  3. Elige platos de elaboración sencilla o cocina la noche anterior. ¿Haces jornada partida y dedicas parte del tiempo libre a preparar la comida? Si es así, decántate  por comidas ligeras y dedica el rato que necesites a hacer la digestión.
  4. Controla el consumo de snacks y de azúcar. Sí, la nevera está a dos pasos, pero no todo está permitido. Aunque sientas que te falta energía, procura no recurrir a los snacks y el azúcar para coger carrerilla. Estos alimentos te saciarán al momento, pero tienen un componente adictivo poco recomendable. Evita, también, los alimentos procesados.
  5. Hidrátate de manera adecuada. Bebe agua y zumos naturales siempre que lo necesites. Igualmente, puedes tomar un cafè o un te al día.
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