Las becas Erasmus son un auténtico caramelo para los estudiantes con ganas de aventuras. Irse a estudiar al extranjero no solo significa adentrarse en un nuevo sistema educativo. También implica estar en contacto con otras culturas y crear nuevos lazos afectivos. Así pues, no es extraño que, después de una etapa de una etapa de cambios constantes, los Erasmus vuelvan desorientados y con dificultades para adaptarse la vida de antes. De hecho, algunos psicólogos han empezado a hablar de depresión post Erasmus para definir los trastornos que derivan del regreso a casa: sensación de nostalgia constante, dificultad para encontrar puntos en común con los amigos de antes, desinterés por las actividades del día a día, etc.

En este post, te damos algunas ideas para gestionar las emociones después de una estancia Erasmus. El primer consejo es no culpabilizarte y tener en cuenta que estas sensaciones son frecuentes entre los exErasmus. Piensa en esta época como una experiencia positiva y no te quedes anclado en el pasado. Eso sí, si ves que el malestar persiste no dudes en acudir a la consulta de un psicólogo: ¡hay soluciones! ¿Pasaste una etapa en el extranjero y te costó volver a la vida de antes? ¿Estás a punto de finalizar tu Erasmus y temes el regreso a casa? No olvides que puedes compartir tu experiencia con nosotros mediante un comentario.

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5 ideas para volver a adaptarse después del Erasmus

Miguel Lorente Hernández, estudiante de ADE, pasó un semestre en Porto de Erasmus. Cuando volvió, decidió compartir su experiencia en el portal Medium. Estos son algunos de los consejos que Miguel da a los estudiantes que regresan del extranjero:

  1. Cuida las relaciones con tus familiares y amigos. Aunque durante este tiempo hayáis tenido menos contacto, es importante retomar las relaciones más cercanas cuanto antes. Comparte tus experiencias, explica cómo te sientes. En definitiva, demuéstrales que, a pesar de los cambios, siguen siendo importantes en tu vida.
  2. Redescubre tu ciudad. Pasea por las calles que hace meses que no pisas. Quizá te encuentres con detalles que, hace un tiempo, no apreciabas de la misma manera. También puede ser una buena ocasión para probar nuevos establecimientos que hayan aparecido durante tu Erasmus.
  3. Intenta llevar una vida activa. Quedarte en casa en actitud nostálgica no te ayudará en nada a gestionar el regreso. Mantener el contacto con los compañeros Erasmus no es incompatible con valorar tu ciudad. Queda con los amigos, apúntate a actividades, implícate más en la universidad… ¡Será por opciones!
  4. Valora la evolución de tu persona. Si te sientes triste después del Erasmus, significa que esta etapa te ha marcado profundamente. Míralo por el lado positivo. Has conocido nuevas culturas, has madurado como persona y ahora estás entrando en otra etapa vital. Seguro que esta, como la anterior, también tendrá cosas buenas.
  5. No dejes de viajar. ¿El Erasmus te ha despertado el gusanillo viajero? Pues no dejes de alimentarlo. Cuantas más culturas conozcas, más abierta tendrás la mente. No olvides que las experiencias en el extranjero también mejoran notablemente tu empleabilidad.

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