Una de las ramas mas interesantes dentro de la psicología forense es el estudio de la psicopatología criminal, pues, según indican los especialistas, muchos de los delitos que se cometen parecen estar asociados a distintos trastornos de la personalidad. Sin embargo, esto no implica que padecer una enfermedad mental lleve a cometer un delito, ni que un delincuente tenga una enfermedad mental. Para matizar esto ¡sigue leyendo!

Muchos especialistas asocian algunos tipos de afectaciones mentales a una mayor incidencia de actos delictivos. Si estás interesado en esta rama de la psicología o quieres ampliar los conocimientos que posees, una buen opción es estudiar un Máster para especializarte en la psicología forense.

¿Qué es la psicopatología?

La psicopatología, dentro del campo de estudio de la psicología forense, se enfoca enDes la investigación de las causas, síntomas, evolución y tratamiento de los diferentes trastornos mentales en relación con una conducta delictiva o criminal. Un psicólogo forense es capaz de determinar qué responsabilidad penal puede derivarse de un delito e, incluso, si el acusado es inimputable, dado algún grado de plenitud de sus facultades mentales o si se encontraba en estado de enajenación.

Además de la psicología y la psiquiatría, existen otras ciencias que buscan explicar la diversidad de la personalidad humana en estos casos, por ejemplo la criminología, encargada de aportar herramientas suficientes para interpretar y prevenir un crimen.

Algunas psicopatologías ligadas con la conducta delictiva

Desde una perspectiva clínica, los trastornos psíquicos que tradicionalmente se asocian a la ejecución de un delito son aquellos que se caracterizan por un alto grado de impulsividad y pueden llevarnos a realizar actos que creíamos que seríamos incapaces de cometer, a estos se los conocen como trastornos destructivos de la conducta. Aquí algunos ejemplos:

  • Trastorno Antisocial

Este tipo de desorden de la personalidad tiene como rasgo general la dificultad continua para que la persona se adapte a las diferentes normas sociales e, incluso, las hace tender al desprecio y a la violación de los derechos. De igual modo, la conducta de los individuos que sufren de este trastorno se asocia a la impulsividad, la deshonestidad, una inclinación por mitomanía, la irritabilidad, agresividad y la ausencia de remordimiento.

  • Trastorno Explosivo Intermitente

Este trastorno se incluye dentro del grupo de control de los impulsos (donde destacan otras patologías como la piromanía o la cleptomanía) y se caracteriza por una excesiva irritabilidad y furia incontrolada. Los delitos que suelen estar ligados esta conducta se relacionan con la violación de la propiedad y la integridad física. La falta de control de los impulsos puede desencadenar episodios agresivos sin premeditación con posterior remordimiento.

  • Esquizofrenia Paranoide

Es un tipo de psicosis que puede asociarse a actos delictivos. Sus características fundamentales son la pérdida de la realidad, la manía persecutoria y la suspicacia hacia el resto, lo que puede desencadenar, en muchos casos, un trastorno antisocial añadido.

  • Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)

Se trata de un comportamiento determinado por una fuerte inestabilidad emocional y por pensamientos polarizados que pueden dan lugar a relaciones caóticas e inestables. La impulsividad desproporcionada puede empujarlos a cometer diversos tipos de delitos, desde hurtos, conducción temerario o hasta tráfico de drogas, sin embargo, es común que los individuos que poseen este mal sean conscientes de la ilegalidad de sus actos.

Fuente: LAW & SAFETY SCHOOL

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